He salido con algunos tíos que mejor olvidar. De esos que, si te los cruzas por la calle, miras el móvil para no tener que saludarlos. De esos que hacen planes contigo un lunes y el viernes dejan tu mensaje en visto para no contestar nunca más. O de los que te dicen que eres diferente, que eres especial, y luego te enteras de que le van soltando el mismo discursito a todas.
Testimonios reales en whatsapp
Y mis amigas también han salido con esos. El problema es que ahora nos paramos a analizar cada detallito, cada comportamiento. Nos encanta reunirnos al grupito de amigas para hablar de ellos, a escuchar los audios que nos enviaban al móvil, a releer conversaciones. Y al final llegamos a una conclusión: nuestros ex son tíos narcisistas.

Se ha puesto de moda el término. Ahora, si un tío ha pasado de ti, es narcisista. Si te ha hecho alguna putada, narcisista. Si te dice que todas sus ex estaban locas, narcisista y red flag.
Y oye, no. No todos los tíos son narcisistas. Algunos son simplemente unos capullos sin sentimientos.
Existe el trastorno narcisista de la personalidad. Es real. Está diagnosticado por psicólogos y psiquiatras, y no consiste simplemente en ser un egoísta. Va mucho más allá. Son personas que suelen sobreestimar sus capacidades, exagerar logros y se aprovechan de otros para obtener sus metas. Cuando en realidad lo que ocultan es una baja autoestima detrás de una fachada de superioridad. Suelen tener una total falta de empatía, requieren una atención constante y sienten superiores haciendo pequeñas a sus víctimas.
Ahora está de moda meterlos a todos en el saco de los narcisistas. Pero a veces son tipos inmaduros, cobardes o simplemente no estaban tan interesados en nosotras como nos hicieron creer.
Lo sé. Es más fácil pensar que te cruzaste con un narcisista manipulador que aceptar que no le gustabas tanto. O aceptar que se acostó contigo y luego te hizo ghosting porque ya consiguió de ti lo único que buscaba, y no porque tuviera algún tipo de trastorno.
No todos los hombres que desaparecen sin dar explicaciones son psicópatas. Algunos son indecisos. Otros son egoístas. Otros no saben estar solos. Y otros, simplemente, no estaban tan enamorados.

Pero a nosotras también nos interesa llamarlos narcisistas. Tiene nombre técnico, suena grave y nos valida como la víctima. Nos convierte en supervivientes. Y eso reconforta.
No es que tú no puedas pasar página con el desgraciado de tu ex, es que él te anuló de tal manera que ahora no sabes por qué, pero no puedes olvidarlo. Pues no. A veces no es que nos manipulen, es que no sabemos estar solas y nos da miedo soltar una relación, aunque sea una relación dañina. Mejor malo conocido que bueno por conocer.
Muchas veces el problema es nuestro, que elegimos siempre hombres que no nos convienen. Porque si siempre nos tocan narcisistas, quizá haya algo que mirar más allá de la etiqueta. Es mucho más fácil decir “es que solo doy con narcisistas” que autoanalizarnos y preguntarnos por qué repetimos el mismo perfil con distinto nombre.

Duele aceptar que a lo mejor te enganchan los tipos emocionalmente inaccesibles porque te activan algo. Que confundes intensidad con amor. Que cuando uno te trata bien desde el minuto uno, te aburres. Que cuando uno te responde al segundo, piensas que está demasiado disponible.
Nos encanta el misterio y ser las reinas del drama. Nos han vendido durante años que el amor es sufrimiento y lucha. Que, si no cuesta, no vale. Y luego, cuando el tipo en cuestión resulta ser un egoísta de manual, le colgamos el diagnóstico clínico y nos quedamos tan anchas.
Pero no todo comportamiento egoísta es un trastorno de personalidad y no todo el mundo que se quiere mucho a sí mismo es narcisista.
A veces solo es un capullo.
Y un capullo no necesita diagnóstico. Necesita que te alejes de ellos y empieces a ilusionarte por hombres de verdad.