Vida sana

Querido diario: el Alzheimer es una mierda

Hola, hoy os vengo a contar mi experiencia con el Alzheimer y cómo, aunque a veces nos sintamos solas no lo estamos, por desgracia somos demasiadas personas pasando por ello.

No puedo ni imaginar cómo debe ser cuando a la persona que le pasa es tu madre o tu padre, aquella que te cuidó, te quiere y te dio todo su amor ahora ya no se acuerda ni de tu nombre, pero en mi caso no es mucho mejor, desde hace 7 años mi abuela sufre Alzheimer. Al principio nadie lo quiso ver, ni ella, ni los demás, todo el mundo tiene despistes ¿no? Pero, la verdad es que cuanto antes te prepares psicológica y mentalmente para ello es mejor.

Desde que tengo uso de razón he vivido siempre con mis padres y abuelos, por lo que ver que la persona que dormía conmigo cuando tenía pesadillas ya no se acuerda de mi nombre duele. Lo sé, nos duele a todas que no nos recuerden, pero no debemos de perder la esperanza, porque por suerte o por desgracia, cuando pasa un tiempo ellos ya no lo sufren como nosotros, ya no se acuerdan de que nos olvidan y ese es un consuelo al que poder agarrarnos, el saber que no están angustiados.

Sé que al principio es duro e incluso no te haces a la idea. A mí también me pasó y me sigue pasando, pero como consejo, intentad no agobiaros, no os estreséis, no podéis pararlo por mucho que queráis, se pueden hacer ejercicios, estimular la mente, intentar ir a talleres o probar algún tratamiento novedoso, pero el tiempo corre con ventaja. Por ello, intentad quedaros con los momentos que pasáis con ellos, con las sonrisas y caricias que os dan y, sobre todo, mucha paciencia.

No todo el mundo se ve capaz ante esta situación, y aunque nos duela si les tratamos como ellos nos trataron a nosotros cuando apenas teníamos 3 años van a estar mejor. No me malinterpretéis, hablo de ser cariñoso, paciente, usar frases cortas y sencillas y repetirlas las veces que hagan falta y, sobre todo, no enfadarse con ellos, porque nada están haciendo adrede, incluso cuando ellos mismos se enfadan, no es hacia ti, es hacia la enfermedad que no les deja pensar con claridad.

Cada vez que voy, me dice que he crecido, no sé a ciencia cierta en que edad me he quedado para ella o cual recuerda. Me dice lo guapa que soy, me peina como cuando tenía 5 años y cuando nos sentamos a comer me dice que empiece a comer porque debo tener hambre, mientras que ella no se acuerda ya de coger el tenedor…

¿Que, por qué os cuento esto? porque solo demuestra que ellos nos siguen queriendo, aunque ya no sepan como expresarlo o no se acuerden bien de nuestros nombres, incluso hasta cuando se enfadan, siempre nos siguen queriendo, no lo olvidéis, porque ellos jamás lo harán, aunque ya no puedan decíroslo.

No podemos paralizar el tiempo, solo podemos disfrutarlo y aceptarlo, aceptar que no podemos arreglar ni ese, ni mil aspectos más cuando no dependen de nosotras, pero sí podemos modificar nuestra conducta y nuestra forma de ver las cosas. Si tú les sonríes ellos lo harán, porque el amor siempre será el lenguaje universal, y recuerda, no estás sola, somos una comunidad, con una misma desgracia, pero de todo se aprende.

Y para las personas que por suerte no están pasando por este momento solo pido empatía y comprensión, nadie quiere pasar por ello, ni él o la afectada ni su familia, pero que los demás miren como un bicho raro a tu familiar o cuchicheen no ayuda en absoluto.

En definitiva, solo deciros que queráis a quien os quiera, que viváis el momento y no dejéis que nadie os amargue u os diga que debéis hacer con vuestra vida o de que forma, porque la vida es demasiada efímera como para desperdiciarla con tonterías.

Alias: Lirófora Celeste

Compartir:

Login