Todas hemos tenido una noche loca. Una de esas en las que el calentón se nos va un poquito de las manos y hacemos cosas que normalmente no solemos hacer.

En estas situaciones, a veces apetece probar cosas diferentes, descubrir nuevas sensaciones, explotar el morbo, innovar….

Ya había pasado por situaciones similares antes; unos años atrás, en un momento picantón y a falta de otra cosa, se nos ocurrió probar la mantequilla como lubricante. Para resumir, fue una experiencia bastante desagradable. Puede que haya gente muy fan de echarla en las tostadas, incluso en una patata al horno, pero para otros menesteres os aseguro que no es válida. Al revés, el pringue deja un olor extraño y no hablemos de su sabor… Desde aquel día tuve muy claro que no es un buen producto para mezclar con la carne, al menos, cruda.

Pero las malas experiencias se olvidan y claro, en un momento de fogosidad y con, tal vez, alguna copa de vino más de lo que teníamos por costumbre, se nos ocurrió aderezar nuestro revolcón con algo que lo hiciese un poco más excitante.

No teníamos lubricantes al uso, así que una vez más, y usando demasiado la imaginación y muy poco el sentido común, se nos ocurrió que teníamos algo muy parecido a esos famosos geles de placer que podría ayudarnos a darle más vidilla a la faena.  Y ahí estaba el tarro de vicks  vaporub, aparentemente inofensivo. En ese momento debimos pensar en el anuncio; si se echaba sin ningún pudor en la nariz, en la espalda y en el pecho, ¿qué mal podría hacer usarlo un poquito más abajo?

Al principio notamos un frescor agradable y orgullosos de nuestra gran idea empezamos a darle al tema. Pero a los pocos segundos, eso ya no era frescor, era como si hubiésemos metido nuestras partes en un congelador. Antes de que nos diésemos cuenta aquella sensación de frío se convirtió en ardor y tuvimos que salir corriendo hacia la ducha, abanicando como podíamos nuestras partes íntimas que estaban en carne viva.

Huelga decir que el agua no fue suficiente. Presos de un dolor insoportable terminamos ambos en urgencias.

Creo que no hay palabras para describir la cara de los sanitarios cuando les dijimos lo que nos había pasado. A duras penas aguantaban el tipo y no se partían de risa en nuestra cara. Y nosotros avergonzados, no sabíamos donde meternos, pero tuvimos que afrontar la situación como adultos a los que, una idea descabellada les había costado una reacción alérgica y una buena regañina.

Por suerte y con una buena crema, aquello se quedó en una anécdota.

Algún tiempo después, compartiendo aquella hazaña con mi grupo de amigas me consoló al comprobar que no era la única que tenía ese tipo de ideas desastrosas.  Mi mejor amiga me contó que tras ver el anuncio del anillo vibrador, en mitad de un revolcón con su marido, se le ocurrió poner el móvil en modo vibrador bajo los albaricoques de su chico, al que al parecer no le gustó demasiado ya que se vino abajo de repente y esa noche ya no hubo forma de recuperar al soldado caído.

Hubo más confesiones sobre inventos sexuales fallidos, como la del columpio sexual. Si compras uno homologado puede que sea una buena experiencia, pero si lo improvisas con unas sábanas y lo enganchar al marco de una puerta es posible que a mitad de la cabalgada termines en el suelo, sobre tu amante que con la espalda destrozada tenga que ir a urgencia por una contusión en su miembro.

Estas son solo una pequeña parte de las desventuras que nos ocurren por improvisar, por dejar la razón a un lado cuando aprieta la pasión. En estos casos han sido solo pequeñas travesuras con un final anecdótico, pero hay casos que han llegado a tener graves consecuencias. No entraré en detalles, pero mucho se ha leído de los intentos de uso de las aspiradoras como succionador….

Que el sexo con juguetes está muy bien, pero que a veces se nos olvida que no vale cualquier cosa y cuando nos da por improvisar, casi siempre provocamos algún desastre.

Por eso y a pesar de que estas historias nos puedan arrancar unas carcajadas, es mejor dejar de inventar y buscar un buen sex shop que nos evite descalabros y haga que las noches de pasión no se conviertan en algo que pueda aparecer en la sección de memes de la televisión.

Lulú Gala