¿PERRA O CERDA?

El otro día, charlando con una amiga de cañas, acabamos hablando de mamadas. Técnicas, anécdotas… Ya sabéis. Y me contó algo que, hasta ahora, ni se me había ocurrido ni me habían propuesto.

Y es que a ella, algo que le ponía mucho (y a su pareja también) era que cuando su novio se corría en su boca, subía a pasárselo a la boca de él y este se lo devolvía, jugando así con el fluidito hasta que uno de los dos….¡pa´dentro!

A mí no me sorprendió, aunque tampoco me despertó ningún tipo de curiosidad, pero ella me explicó que es algo que la excitaba muchísimo y que no le había resultado fácil conseguir chicos dispuestos a hacerlo, ya que lo consideraban de lo más raro o asqueroso aunque para ella fuera lo más normal del mundo. Y eso derivó en que acabamos hablando de las cosas (superasquerosas) que tod@s hacemos en nuestro día a día, y que seguramente no contamos por miedo al qué dirán.

Y aquí van algunas:

* Un clásico. Oler tus pedos. Y es que es por definición la cosa más asquerosa y a la vez una que me atrevería a decir que hemos hecho absolutamente todos. Y ya si es en la cama…. Levantas las sábanas y analizas el aroma como un perfecto sommelier y ya, para rematar, agitas las mantas para que ese perfecto olor se disperse por todo el ambiente. ¡Lo has hecho, y lo sabes!

* Costras, postillas, pellejos y demás. No sé si es la mezcla del dolor y las cosquillas o simplemente esa sensación satisfactoria de quitar algo como aquel que quita el plastiquillo que cubre las pantallas de los móviles nuevos, pero para mí, es una sensación maravillosa. Es encontrar un pequeño pellejito después de haberme quemado al sol o notar un trocito de piel suelta sobre mis labios, para que mi cabeza entre en modo Inspector Gadget, y me ponga a revisar cada milímetro de mí en busca de más pieles, pellejos, pelitos, bultitos o simplemente pequeñas postillas de esas que quedan después de quitarte un grano. Y hablando de granos….

* ¿Tú no? ¿No eres de es@s que ve una espinilla y aunque esté esperando en la mismísima sala de espera del dentista, no puedes contener las ganas de apretarlo? Yo he pasado más horas inspeccionando cada milímetro de mi cara frente al espejo del baño que sentada en él. Tengo hasta la “pinza de los granos”. Una con la cabeza redondeada que me ayuda a llegar a las zonas donde no llego a apretar con las dos manos.

Y no solo eso. Soy lo que podríamos llamar, una “escéptica espinillil” porque aunque sepa que ya he apretado y que es casi imposible que de ahí salga nada más, en una segunda ronda de reconocimiento, (que siempre hay una), vuelvo a insistir, no vaya a ser que por arte de magia, ese cráter que he formado se haya vuelto a llenar. ¡Y oye! Que me he llevado más de una sorpresa, ¿eh? Además, eso no hace más que dejar una marca más grande que en unos pocos días volverá a satisfacer mi placer en lo que a arrancar costras se refiere.

 

* Pelos en el culo…….¡ooooh! Eso es nivel pro.

Contexto: Pelo largo (en la cabeza, no en el culo) Ducha. Jabón. Pasas tu mano por el culo y notas algo que te hace unas pequeñas cosquillas. Tiras y … ¡Aaaahhh! Éxtasis supremo mientras ese largo pelo sale tu rajita provocando un escalofrío comparable a muy poquitas cosas. Y ocurre poco amig@s, pero cuando ocurre…. ¡Oh dios! El resto de la ducha es un no para de mirar a ver si tenemos la satisfacción de que vuelva a pasar, ¿o no?

* Cagar. ¡Buff! Cagar ya de por sí es un gran placer. Qué poco se habla de lo que se goza cagando. Pero yo voy a sumar un nivel más. Esa caca, no sé dé qué tamaño, pero que en tu cabeza estás imaginando totalmente descomunal solo por el rato y el esfuerzo que te está costando sacarla de ti, y que justo cuando sale, te deja tan satisfech@ y encantad@ que sientes que volverías a echar otras cuantas más solo por sentir lo mismo.

* Sacar cosas, en todas sus versiones y de cualquier lugar. Da igual que sea un moco seco que al tirar es infinito y nos provoca tantas cosquillas que hasta eriza a piel, que un pelito enquistado que al principio parece un pequeño puntito negro y acaba siendo una espiral infinita, que un trozo de comida alojado entre dos muelas. Es más, hasta esa mugre que se aloja bajo las uñas e intentas sacar con otra uña, entrando en un bucle infinito de mugre que viene y va… Reconoce que la satisfacción de sacar algo que supuestamente no debería estar ahí es de lo más placentero que existe. (y lo sabes)

Y así un sin fin innumerable de cosas que tod@s hacemos, TO-D@S, que poc@s reconocemos y que siempre disfrutamos.

¿Sabéis qué pienso? A veces los animales nos dan grandes lecciones y si no, mirad a vuestras mascotas: se paran, se chupan el culo, disfrutan y no se plantean nada más.

Conclusión: sed más perr@s amig@s. ¡SIMPLEMENTE SED MÁS PERR@S!

Inés Rodríguez