COÑOFLORIDO, LA AMIGA QUE ME QUITABA LOS LIGUES Y CON LA QUE CASI ACABÉ PEGÁNDOME

PARTE 2

Lee aquí la parte 1

Sofía me dijo que había visto a Rocío hablando con él, pero sólo hablando. No vio nada más ni estuvo mucho rato en la misma zona porque ligó esa noche y estuvo con el otro chaval.

Yo me encendí y se me puso el corazón a mil.

Le escribí y le pregunté al resto de mis amigos. La mayoría me dijeron lo mismo y otros, no se dieron cuenta de nada.

Decidí escribirle a Rocío directamente, pero, eso sí, tirándome un farol gordo.

– No me puedo creer que te hayas liado con Miguel, ¿Pero qué coño te pasa? ¡¿Por qué lo has hecho?! Estoy flipando

– Tía…surgió, ¿vale?

Rocío no es que tuviese el coño grande como una puerta, no, es que era la Duquesa de Coñoflorido.

¿Cómo que ‘tía surgió, vale’? ¿Cómo que surgió vale? Me cago en mis m*.

Os podréis imaginar la que le lie. La furia se apoderó de mi y le solté lo que no hay en los escritos. Hubo un momento en el que me pareció ver a Satán tomando nota en una esquina.

No me lo podía creer. ¿Cómo había podido? Es que lo que más me enfurecía es que no quedaba duda de que lo había hecho a conciencia, porque SABÍA quién era. Lo había visto, joder. Sabía lo que sentía por él y como me encontraba. Y se la sudó como si se hubiese untado el chirri en aceite. Es que no podía parar de flipar.

Habrá gente que diga que él también tenía culpa tal y cual… pero no. Él y yo no éramos nada. Solo fue un encoñamiento y él no sabía que ella era mi amiga. Ella, sin embargo, SÍ sabía quién era él, y lo que yo sentía hacia su persona, aunque lo hubiese conocido de poco. Es que me pareció la mayor falta de respeto de la historia, un ultraje, y una traición muy grande por su parte.

Encima, ¿sabéis cuál fue el colmo? Que ella TENÍA NOVIO. Tenía novio, tío. Ya no es que se hubiese untado el chumino en aceite, es que lo tenía metido en conserva directamente, la desgraciada.

Otra cosa muy guay fue que me llamó Laura, toda digna y furiosa, diciéndome que yo no tenía por qué llamar a su hermana de ninguna manera y blablablá. Yo le dije que diera gracias a que era su hermana y por ello solo la insulté y no fui directamente a arrancarle los pelos. Porque sí, porque aquí la amigui hizo que se me saliera mi lado más salvaje, por llamarlo de alguna forma. 

No os voy a mentir, sentí una ira homicida y bastante sed de venganza. 

Y, entonces, se me encendió una lucecita. Me metí en la web de la discoteca, y miré entre las fotos de esa noche.

Já. Increíble pero cierto. Había una foto en la que se divisaba entre la multitud a Rocío enrollándose con Miguel al fondo, en una esquinita. Tal cual. Aquello me dio una punzadita en el pecho, pero se me pasó rápido con mi plan a continuación.

Abrir red social. 

Buscar perfil del novio de Rocío. 

Mensajes directos. 

“Hola Amancio, sé que te va a sonar raro que esto venga de mi pero anoche Rocío hizo algo… y creo que mereces saberlo. Sólo tienes que verlo con tus propios ojos.”

Adjuntar foto. Adjuntar captura de pantalla con el “tía…surgió, ¿vale?”.

Enviar.

Y aquí es cuando salgo andando de tranquileo más chula que un 8 con mis gafas de sol y una explosión to’ chunga tras de mí.

A mamarla, Roci.

¿Fue maduro? Quizá no. 

¿Me gustó? Lo gocé como una perra. Y es lo que hay.

Al día siguiente, Rocío se presentó en mi casa. Abrí la puerta, y estaban ella y su hermana.

– ¡¿Se puede saber qué coño haces metiéndote en mi vida?!

– Me reí -. Pero bueno, ¿Y tú en la mía antes qué?

– Yo no me metí en tu vida. Fue él, surgió.

– Él se está riendo de las dos, es una pena que pase esto por un tío- añadió Laura.

– ¿Por un tío? ¡¿Qué surgió?! Me cago en todo, qué pasa, ¡¿que no sabes decir que no?! ¡¿Es que no había más tíos en la discoteca para ponerle los cuernos a tu novio o qué?!

– Perdona pero no se te ocurra hablar de eso, ¡eh! Que me cago en todo, ¡que tú no eres nadie para hablar de eso!

– ¡¿Y tú sí para liarte con el chico que me gusta?! Mira, vete de aquí porque me está surgiendo a mí otra cosa…que se viene calentita.

Rocío se puso chula. Empezaron los insultos y en ese momento, Rocío me lanzó algo que llevaba en la mano a la cara, y que por fortuna no me dio. Entonces se abalanzó sobre mi y justo cuando fui a darle con toda la mano abierta, apareció de la nada el novio de Laura y tiró de ella hacia atrás. Llevándosela fuera. Compartí algunos insultos más con su hermana Laura y la eché de allí, cerrándole la puerta en las narices.

Obviamente ese fue el fin de la amistad, y ahí se quedó la cosa. Las borré de todos lados y nunca más quise saber de ellas, ya que, quitando esta pelea, también me dolió que Laura, siendo mi mejor amiga, permitiese eso y encima fuese defendiendo a su hermana a capa y espada. Que entiendo que fuese su hermana y tal, pero si las cosas no se han hecho bien, no se han hecho bien y punto.

Anónimo