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Cosas puto desagradables que te pasan cuando cagas

VAMOS A VER, REINAS Y REYES DEL MUNDO, SI ALGO QUE HACEMOS TODOS EN ESTA VIDA ES CAGAR Y SI HAY ALGO QUE NOS PASA A TODOS TAMBIÉN SON COSAS MIENTRAS CAGAMOS.

Para eso estoy aquí, para poner una buena tanda de ellas aquí y que nos riamos todos juntos por los dramas caquiles que nos acompañan y nos acompañarán toda la santa vida. Hashtag, vivalacaca.

1. Que te toquen al timbre mientras cagas 

Es horrible, es doloroso, es algo que no le desearías ni a tu peor enemigo, pero es algo que pasa. La peña tiene un sensor, una cámara escondida en tu vida, todos somos el Show de Truman. Encima, ¿qué haces? O sea, si estás haciendo pis puedes darte prisa, si estás en la ducha puedes salir medio mojada, si te estás depilando puedes parar; son cosas que joden, sí, pero puedes acabar con ellas en cualquier momento, ¿pero cagando? NO PUEDES DEJAR DE CAGAR. O sea, igual me sorprendo y hay gente de una raza humana superior a la mía y es capaz de controlar su cagada, porque la mía me controla a mí, ya os lo digo.

Yo es que no puedo dejar la caca a medias, si empiezo, empiezo. Y no paro hasta que termino. Pero vamos, porque me es físicamente imposible, si alguien conoce algún método para defecar cuándo y cómo quieras, por favor, que me lo comunique. Que al final resultará que hay ejercicios anales, como los que se hacen en las bolas chinas, pero para muscular el ano.

2. Que te salpique tu propia caca 

A mí es que esto me parece de broma, de verdad os lo digo, siento que mi propia existencia se está riendo de mí, o sea, pensadlo, tus deshechos, lo que no que no quieres, lo que te sobra: TE RESPONDE. Te dice, eh chavala, pero tú quién te crees, eh, que yo también tengo mi dignidad.

Ese momento de tu vida en el que tu propia caca te moja el culo con agua que parece que viene de la maldita Antártida fracasas como personas, te replanteas tu existencia, te preguntas por qué no tienes un calentador de agua para el WC. Ahora en serio, inventoras e inventores del mundo, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido una idea para que el agua del maldito váter esté calentita y así cuando salpique no se te maldito para el corazón?

3. Descubrir de repente que no queda papel

Que no queda papel en el rollo, ni el mueble de al lado, ni tienes a tu familia cerca para gritar ayuda. Este sí que es un drama real del tercer mundo, porque madre mía el agobio que te pillas de repente.

Que al final tampoco es para tanto, que soluciones siempre hay al alcance de todos, pero lo ridícula que te sientes saliendo a por papel a la cocina con los pantalones por los tobillos y los rastrojos colgando de tu bello culito, eso no hay quien lo pague.

4. Cuando la caca se queda a medio camino

Pasa, sucede, todos los sabemos y lo odiamos. Odiamos a esa caca maldita que no quiere terminar de salir, que no sabes si apretar o retroceder, que no sabes si recurrir a unos alicates o si ir a clases de preparto, que no sabes si reírte o llorar, porque el agobio que produce eso es agotador.

Y suerte si te pasa cuando estás en casa sin nada más que hacer, pero como te pille con prisa o en un lugar inapropiado… Ya me dirás tú a mí cómo te pones a apretar sin hacer ruido alguno o cómo le metes prisa a tu zuru para que salga o se esconda, porque, sorpresa: ¡NO VA A HACER NINGUNA DE ESAS COSAS! Simplemente se quedará ahí, pendiente, sobre el puente sin llegar a lanzarse al vacío, agarrado del aro sin llegar a soltarse.

5. Que la cisterna no funcione y tengas que dejar ahí el regalo

O sea, que esto te pase en tu casa es una putada y más si no vives con tu familia. ¿Pero que te pase en un lugar público?

La cantidad de cosas que se te pasan por la cabeza en un segundo es acojonante, el cerebro te funciona a 2.000km/h, nunca jamás vuelves a tener esa capacidad mental, te sorprendes a ti misma.

‘Por favor que no haya nadie fuera, como haya alguien que entre detrás de mí le digo que eso ya estaba cuando yo entré, pero cómo le voy a decir eso, si yo me encuentro ese mojón directamente no hubiera entrado, madre mía, seguro que va a saber que soy yo, luego me va a perseguir por todo le bar, me va a señalar y le va a decir a todo quisqui que suelto mojones como catedrales en baños públicos’.

6. Sentarte en la taza y sentir que has posado tu culo en un bloque de hielo

Esto pasa sobretodo en invierno y no es algo que pase exclusivamente cuando cagas, también te puede pasar con las aguas menores, de esto que es enero, son las cuatro de la mañana, la naturaleza te llama, tú odias cuando la naturaleza te llama cuando estás calentita dentro de tu cama, decides salir en contra de tus principios morales, tiritas de camino al baño, te plantas delante del WC, decides bajarte los pantalones del pijama de felpa, las bragas de licra, dejar descansar tus posaderas sobre la tapa cuando, de repente…

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