Cuando oí por primera vez el termino, mis retoños tenían casi 2 años. Y os conté cómo me enteré aquí. Pensé que duraría unos meses, pero ya tienen casi tres años y medio y seguimos igual o peor que al principio.

En serio, ¿me podéis decir cuando se ve la luz al final del túnel?

Esta es una lista (corta, si no colapsaría la página con entradas), de motivos por los que mis hijos han tenido una rabieta. Por favor, decidme si es que estoy fracasando como madre y estoy criando a dos niños malcriados, o si es normal, es una fase y ya pasará, porque a veces, de verdad os digo que la situación me supera. Me apetece, a partes iguales, estamparles contra la pared y tirarme por un puente. Que obviamente no lo hago. Intento ser la adulta, entenderles, validar sus emociones y apoyarles hasta que se les pasa, pero hay veces que no se ni por dónde cogerlos.

  1. Porque hay una mosca alrededor. No le dan miedo, simplemente mi hija dice que son feas y no quiere que la miren. ¿Sabéis la cantidad de minutos que pasa al día llorando porque ve una mosca?

  1. Porque le he dado el plátano sin pelar.
  2. ¡Ah! Pero si se lo pelo, ahí llora porque lo he pelado.

Le pregunto siempre antes de dárselo, pero siempre me dice “me da igual mami, como tú quieras”. Por lo visto no.

  1. Porque no les dejo ver la tele por la tarde si ya la han visto por la mañana.
  2. Porque quiere ir a ver a su abuela cogiendo el bus 126 que es doble, en vez del 273 que es pequeño. (Obviamente el 126 no nos lleva hasta allí).
  3. Porque no la dejamos ir al cole de los mayores.
  4. Porque no le dejo salir a la calle desnudo.
  5. Porque, después de negarse a dejarme hacerle una coleta, se le pone el pelo en la cara. Pero de recogerlo o cortarlo, ni hablamos.
  6. Porque no le dejo dormir por la noche en la casita del jardín, o en la piscina, o en la bañera, o en la cama del gato, o en cualquier sitio que no sea la cama.
  7. Porque no les dejo cenar la comida del gato.

En esta casa, más o menos llevamos un año con alguien siempre cabreado, por un motivo o por otro.

Intento, como ya he dicho, ser comprensiva y aprender de cada cosa nueva que experimentamos, pero es muy difícil no sentirme como una madre de mierda que todo lo que hace es decir no.

¿Cuándo se terminará esto?

Andrea.