ESTA NAVIDAD… ¡VOY CON TODO!

Ya está. Me rindo. Llevo años resistiéndome, haciéndome la dura y evitando lo inevitable. Ignorando las luces navideñas encendidas desde agosto y los polvorones en el supermercado junto a los helados. Pero sin duda, este año, la película “Padre no hay más que uno 3”, contando una historia navideña en pleno verano, me ha matado. Me ha pillado con las defensas bajas y he entrado en un desenfreno navideño. El Grinch que me ha poseído durante años por fin ha muerto y pienso recuperar el tiempo perdido a ritmo de villancico. Así que estas Navidades… ¡VOY CON TODO! 

Aunque soy algo novata en este terreno, estoy dispuesta a hacer de estas navidades algo inolvidable al más puro estilo estadounidense. Esos sí que saben cómo hacer las cosas a lo grande. Me he tragado todas las películas navideñas que se me han puesto al alcance. Netflix es mi biblia y El Corte Inglés mi santuario. 

No hay detalle que se me escape. Lo primero es lo primero. Jersey de renos del Primark que pica que se jode, pero que aguanto por el bien de la causa. Que este año haya hecho 30º hasta mediados de noviembre no ha ayudado la verdad. Lista de Spotify con villancicos de Mariah Carey en bucle y empezamos por el árbol. Me he subido al monte y he talado uno. Como debe ser. Uno grande. Muy grande. Mucho más grande. He tenido que romper el techo e invadir el salón de los vecinos. Les he dejado poner la estrella en compensación por las molestias (y porque yo no llegaba). Bolas, lazos, lluvia de serpentinas, nieve, regalos de mentira, todo es poco y nunca es suficiente. Voy a necesitar una excavadora para quitar tanto cachivache. Pero eso ya lo hablamos en enero.

Con la decoración exterior me ha pasado algo muy curioso. A la comunidad no le ha hecho mucha gracias que cubra toda la fachada de luces. Hasta que se han dado cuenta de que pueden dejar de usas sus lámparas e incluso no poner la calefacción. Además, con el trineo del tejado y las tres parejas de renos tengo a raya a todas las palomas del barrio. Nunca jamás había visto el contador de la luz girar a tal velocidad. Es un espectáculo. No sé qué franja de vatios tendrán contratada las familias estadounidenses, pero yo cada noche dejo toda la calle sin luz. Claro que no se dan ni cuenta.

El menú no ha sido fácil, no lo voy a negar. La idea estaba clara. No ha habido ni una sola película en la que no hayan comido lo mismo. Ni una. Pavo relleno asado y puré de boniato. Se deben de pasar de enero a diciembre criando pavos y plantando boniatos para abastecer a todas y cada una de las familias estadounidenses en navidad. Yo no he encontrado un pavo entero. Lo siento. El Mercadona es muy limitado si te sales de lo habitual. ¿Pero me he venido abajo? No. He comprado pollo, que también es un ave. El problema es que la receta del relleno la hice tal cual y he tenido que acabar rellenando 10 pollos. La parte buena es que tengo a los vecinos encantados con luz, calefacción y comida gratis. El pastel de boniato me ha salido mejor. Eso sí, no sabe a nada. Acabaré haciendo alioli. Con el pan de maíz y la tarta de manzana ya he pasado de complicarme. He comprado tortitas de Bicenturi y tartaletas de manzana del Mercadona. Que bastante ocupado tengo el horno con pollos como para seguir horneando. 

Que el ritmo no pare y que siga la fiesta con otra tradición que no puede faltar: ir de casa en casa cantando villancicos en coro. El coro ha quedado pobre porque nadie ha querido acompañarme. Una lástima. Y la gente creo que no ha entendido el mensaje porque han venido tres patrullas de la policía a pedirme explicaciones. No importa. Yo no me hundo. El espíritu navideño vive en mí. Les he regalado unos bastones de caramelo, me han puesto una multa y una orden de alejamiento y tan campantes.

También he ido al centro comercial a sentarme en las rodillas de Papá Noel. Luego él ha tenido que ir a urgencias por distensión de extremidades inferiores. Los niños de la cola que se han quedado sin poder hablar con él se han disgustado un poco. Lo siento mucho, pero yo iba primero.

Para lo de quedarme atascada en la nieve, que también es muy navideño por lo que se ve en todas las películas, me tenía que haber ido hasta Segovia así que he preferido comprar nieve falsa y bloquear la calle. Ha quedado precioso. A los vecinos les ha flipado. Han salido todos al balcón a felicitarme. O eso me ha parecido. Una pena que haya durado tan poco. Al encender las luces ha prendido fuero toda la nieve. Pero bueno, un drama en nochebuena es algo que no podía faltar. 

Ha sido en ese momento, cuando han venido los bomberos y han desalojado el edificio, cuando me he dado cuenta de lo bien que lo he hecho este año. Porque con la vorágine de los preparativos ni me había acordado de que había dejado a mi hijo “Solo en casa”. Todo un clásico navideño. Esa ha sido la guinda del pastel (pastel de manzana por supuesto). 

Si hago balance creo que esta navidad ha sido un éxito. Si no contamos con la factura de 10 dígitos de luz, ni la calle incendiada, ni el horno estropeado por sobrecarga, ni el sarpullido que me ha salido de cintura para arriba. 

Ahora solo falta que estos amables señores de blanco me suelten, para ir a recoger a mi hijo a servicios sociales y empezar a preparar las del año que viene.

Marta Toledo