En la actualidad, ducharnos es tan habitual que rara vez nos detenemos a pensar en su origen. Por si no lo sabías, fue en 1872 cuando el doctor Merry Delabost, médico jefe de una prisión en París, decidió mejorar la higiene de los reclusos. Con esta idea en mente, diseñó un sistema de duchas colectivas con chorro individual, permitiendo que cada preso pudiera lavarse frecuentemente. Su innovación aparte de transformar la higiene en las cárceles, con el tiempo se expandió a cuarteles militares, fábricas y, finalmente, a los hogares. De este modo, lo que comenzó como una solución sanitaria en una prisión se convirtió en un elemento esencial de la rutina diaria.

Y desde aquellos entonces hasta hoy 

La ducha sigue ganando posiciones y con ella, de la mano, también lo hacen las mamparas de ducha. Y es que no hay nada como llegar a casa después de un duro día de trabajo y disfrutar de un buen chorro de agua. Realmente, son muchas las ventajas que ofrece, y si bien es cierto que un buen baño proporciona una experiencia relajante, no es menos cierto que la ducha también nos brinda ese mismo bienestar. Sin olvidar, que con opciones como duchas de efecto lluvia o chorros a presión, la experiencia se convierte en un auténtico momento de spa en casa. A continuación, te mostramos porqué es tan buena idea.

Ahorro de tiempo

Aunque resulte evidente, las duchas nos ahorran tiempo, algo fundamental en esta era de las prisas por la que todos atravesamos. Con el ritmo de vida actual, instalar un plato de ducha facilita la higiene diaria, permitiendo eliminar impurezas y jabón de manera rápida y eficiente. En solo unos minutos, estarás listo para la batalla.

Economía y sostenibilidad

Con la que está cayendo, cualquier ayuda para conseguir llegar a fin de mes es más que bienvenida. Todos somos conscientes del gasto que supone darse un baño. Bañarse consume más agua y energía, mientras que al ducharnos usamos menos de ambas cosas, reduciendo y mucho, las facturas de agua y electricidad o gas. Para que nos hagamos una idea, llenar una bañera supone entre 150 y 250 litros de agua, una ducha gasta entre 50 y 100 litros, dependiendo del tiempo que se pase en ella.

Mantenimiento

No cabe duda de que un plato de ducha es más fácil de limpiar que una bañera, en la que resulta mucho más difícil acceder a los rincones. Por el contrario, el plato de ducha es mucho más eficaz a la hora de eliminar impurezas y garantizar una mayor limpieza.

Accesibilidad y movilidad reducida

Las duchas ofrecen una mayor accesibilidad para personas mayores o con movilidad reducida, ya que su diseño elimina la necesidad de elevarse. Siendo como son de fácil acceso, permiten entrar y salir con mayor seguridad y comodidad, reduciendo el riesgo de caídas. Además, posibilita la incorporación de elementos como barras de apoyo, duchas de mano y asientos para mejorar aún más la autonomía y el confort durante el aseo.

¡Y por supuesto, espacio!

Una bañera ocupa mucho espacio. Es importante señalar, que existen platos de ducha de diferentes tamaños y estilos, por lo que encontrar uno que se adapte a lo que tú precisas es extraordinariamente fácil.

En cuanto a costes

Vaya por delante que todo depende de lo que estés dispuesto a gastarte. No obstante, te diremos que sustituir una bañera por un plato de ducha es una reforma bastante viable que no comporta grandes obras. Sin embargo, siempre será necesario retirar algunos azulejos y gestionar los escombros de la pequeña intervención. De todas formas, para que camines sobre seguro, desde aquí te recomendamos solicitar el asesoramiento de un experto equipo de profesionales como el que encontrarás en la tienda de la mampara, una plataforma segura y confiable que cuenta con una amplia trayectoria en el sector.

Consejos a la hora de elegir tu plato de ducha y tu mampara

Lo primero en lo que debes pensar cuando selecciones tu plato de ducha es en el espacio de tu baño y cómo lo usas. Si el baño es pequeño, un plato extraplano puede ser la mejor apuesta. Igualmente, asegúrate de que sea antideslizante para evitar accidentes. Respecto a la mampara, no conviene perder de vista que las mamparas correderas o plegables son geniales porque no ocupan mucho. Y no te olvides del mantenimiento, busca materiales que sean fáciles de limpiar para que no te dé pereza conservar todo en orden. En este sentido, el tratamiento anticalcáreo en las mamparas de ducha, facilita su limpieza al crear una capa protectora sobre el vidrio que repele el agua, la suciedad y las manchas de aceite, reduciendo la frecuencia de limpieza hasta un 90%.