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¿Desigualdad en los orgasmos? TAMBIÉN

Cuando la desigualdad es un problema real se manifiesta en todos los ámbitos de vida y, evidentemente, el sexo no iba a ser menos. Esto ocurre en gran medida por la educación que recibimos (no solo en clave sexual y no solo en el seno de la familia). El deseo y la sexualidad femenina han sido relegados a un segundo plano durante demasiado tiempo. Se ha priorizado el placer del hombre y las mujeres hemos sido educadas para satisfacer y hacerle la vida más fácil a nuestros compañeros, porque ya sabéis que hasta hace bien poco eso del lesbianismo era pecado mortal (y sigue siéndolo un poco todavía). Porque todo esto, amigas, es hasta hace nada… como treintañera, aún recuerdo aquellos artículos sobre sexualidad en revistas teenagers que se centraban casi exclusivamente en cómo darle placer a tu chico para que estuviera contento. Muy educativos, sí.

¿La masturbación femenina? Invisibilizada. ¿Los orgasmos? Obviados. ¿Los genitales femeninos? Censurados. ¿La estimulación clitoriana? Mal llamada preliminares. Y así podemos seguir hasta el infinito.

Afortunadamente cada vez hay más iniciativas que nos animan a empoderarnos, a conocer nuestro cuerpo, explorar nuestra sexualidad y replantearnos el sexo desde una perspectiva más sana. Porque todo esto es SALUD (física y mental) y se acabó. Resulta que Control (sí, la marca de condones y otras cosis divertidas) ha realizado una encuesta y los datos son muy relevantes (por no decir sangrantes): un 59’7% de las mujeres españolas encuestadas aseguran tener problemas para llegar al orgasmo, frente a un 23’3% de los hombres. En otras palabras: a 6 de cada 10 señoras les cuesta correrse, es una barbaridad. 

Aportan además otro dato curioso: un 56’4% de estas mujeres reconocen haber fingido orgasmos para no molestar a su pareja. Es que a ver, me explota la cabeza con toda esta construcción de la masculinidad predominante, de la que quizás nosotras seamos un poquito cómplices -por alienación o whatever– reproduciendo esos comportamientos de «pobrecitos». Debemos ponernos en el centro de la ecuación del placer, aprender qué nos gusta y cómo nos gusta, comunicarlo y dejarnos de pudores y vergüenzas más propias de otras épocas.

Control, preocupados por estos datos, han realizado una acción muy simpática en su cuenta de Instagram que busca la concienciación en este sentido a través de unos juegos muy sencillos (y visualmente muy cuquis) que podréis encontrar en sus stories destacados (aquí). Se llaman «Fingering Stories» y se centran en la masturbación como un paso importante para lograr un clímax óptimo para el orgasmo. Porque sí, casi todas las cosas buenas de este mundo necesitan un poquito de tiempo y dedicación, no cuesta nada afanarse un poquito por conseguir una sexualidad más igualitaria en la que disfruten todas las partes implicadas.

 

Para disfrutar del sexo hace falta autoconocimiento y por eso la masturbación es una parte muy importante para ser consciente de qué es lo que nos gusta y cómo. Es fundamental hacer el trabajo personal de deconstruir toda esa mierda retrograda que nos han metido en el cerebro sobre nuestro propio placer y aprender a comunicar qué es lo que más nos agrada en los juegos de cama. Pero, evidentemente, nosotras no tenemos ni toda la culpa, ni toda la responsabilidad; nuestras parejas sexuales (sobre todo las masculinas) deben hacerse cargo también de la parte que les toca y cambiar su propia percepción del placer. Luchar por acabar con la desigualdad, también en los orgasmos, es trabajo de TODOS.

Y, como dice Perra de Satán: «para follar bien hay que tener el cerebro lleno de empatía (no de pornografía)«.

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