El chico del tiempo

 

Conocía a Mario de toda la vida. Lo conocía pero solo de vista porque vivíamos en un pueblo muy pequeño pero nunca había hablado con él porque era como unos ocho años mayor que yo, así que no teníamos mucho en común. Bueno sí, que su madre y la mía eran amigas, pero nada más.

 

Una noche me llegó su petición de amistad por facebook. Paso bastante de agregar a gente con la que no tengo relación en la vida real así que dejé ahí la petición y listo. No le dí mayor importancia. Sin embargo, al fin de semana siguiente, me encontré a Mario en la discoteca. Yo había bebido mucho, me acababa de quedar soltera después de mucho tiempo y estaba en modo tonteo absoluto. Bailamos, tomamos copas, charlamos…y cuando cerraron la discoteca me propuso ver el amanecer juntos (¡oh! ¡qué mono!). Pero como digo, yo había bebido MUCHO y me moría de ganas de irme a casa así que ahí quedó la cosa.

Al día siguiente me acordé del facebook y decidí aceptar su solicitud. A las pocas horas me llegó un mensaje suyo: “¿quieres venir a ver la tormenta conmigo?” Era invierno, hacía un frío de la leche y a mí las tormentas siempre me han dado miedo. Así que le dije que no, que ya nos veríamos al finde siguiente.

Llegó el sábado y de nuevo me encontré a Mario en nuestro bar habitual. Estuvo toda la noche rondando a mi grupo pero no intercambiamos más que un par de saludos con la cabeza y miraditas. Ni una palabra, no se acercó. Pasé toda la noche bailando con mis amigos y, cuando decidí irme a casa, me llegó otro mensaje suyo al facebook: ¿te vienes a ver las estrellas?

El amanecer, la tormenta, las estrellas…¡hasta la lluvia y el granizo! A lo largo de unas semanas me ofreció ver toooodos los fenómenos de la naturaleza. Nunca llegó a sugerirme nada más así que, o tenía una forma muy tímida de insinuarse, o verdaderamente solo le importaba compartir fenómenos atmosféricos con alguien nuevo. Fuese lo que fuese, mis amigos lo bautizaron como “el chico del tiempo”, llegando a olvidar por completo su verdadero nombre. 

Hace poco me enteré de que ha cambiado de país, se ha ido a uno de esos nórdicos donde además de tormentas y estrellas, hay auroras boreales: ¿me llegará de nuevo su mensaje por facebook? ¡Voy a ir comprándome un abrigo calentito por si acaso esta vez me decido!

 

Orquídea