Desde pequeñas nos han enseñado que los chicos son los que le entran a las chicas, los que invitan a cenar, los que nos bajan la luna. Amigas, hacedme caso, quedaos con el que os baje la basura que la luna no os la va a bajar nadie. Hoy en día para encontrar un príncipe azul hay que besar 100 rabos primero. Cenicienta besa al príncipe sin conocerlo de nada y es una princesa. Lo haces tú una noche de fiesta y ya eres un putón verbenero.

Esto aparte de perpetuar el rol machista, es injusto tanto para nosotras haciéndonos quedar como las tontas del cuento, como para ellos también porque hay muchísimos chicos tímidos que les cuesta ligar y entrarle a una tía (o a un tío, o viceversa, pero hablo en primera persona y lo cuento a mi manera, que no se vuelvan locas las haters).

¿Cuál es el problema? Pues la falta de costumbre. De joven no lo haces porque te han enseñado que son ellos los que lo hacen. Y aunque hay chicas que son como águilas rapaces y se mueven en su salsa coqueteando, yo al ligar tengo más peligro que Remedios Cervantes en «Atrapa un millón».

Tanto es así que de adolescente tenía una camiseta que decía «Éntrame tú que a mí me da palo»

El tema es que si siempre esperas a que la gente te entre, muchas veces tus conquistas serán un Pocholo o un Dinio. Y a mí que me perdonen pero si se me acerca alguien y me dice al oído «Bailemos, la noche está para un reguetón lento» le arranco la cabeza.

Por supuesto a veces entro yo. Y digo a veces porque soy tímida pero también un poco putón, y aparte de tener que verlo claro y luminoso como el cartel de un motel de carretera, me pongo nerviosa y se me queda cara de colon prolapsado, como si fuese a atracar un banco. Pero como diría mi abuela, ¿Vergüenza de qué? ¡¡Vergüenza es robar!!

La primera vez que le entré a alguien fue en Carnaval, iba disfrazada de Celia Cruz con una piña en la cabeza y no estaba tan nerviosa desde el final de Pasión de Gavilanes. Era una soñadora.

Así que para [email protected][email protected], siempre podéis esperar a que os entren, o entrar [email protected] mientras sufrís un infartito. Para todo lo demás, Tinder.

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@LuciaLodermann
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