¡Hola chicas! Me paso por aquí para desahogarme y quejarme sobre un rasgo o manera de ser que he detectado en mi pareja y que me pone de los nervios. Mi novio, ante cualquier conflicto, dificultad o complejidad que tengo en mi vida, tiene la tendencia de minimizarlo lo máximo posible y hacer como si fuese insignificante. Vivo con esto como si fuera un “rasgo tóxico” porque la desazón que causa es enorme. Llegamos al punto de ¿por qué lloriqueas si no vas a solucionar nada? – la expresión emocional para estas personas supone una especie de inferioridad moral o algo así. 

La minimización del gran problema 

Cuando hablo de un “gran problema” me refiero a llorar por una experiencia traumática como puede ser una pérdida de un familiar. “Eso nada, todos hemos pasado por eso” A lo que mi respuesta fue ¿Habéis perdido un familiar directo de 24 años alguna vez? Yo no, pero muchas personas sí. La vida es así. 

Ya puede estar relacionado con la salud, con un trauma, un problema familiar… mi novio empequeñece absolutamente todo, permitiendo que te sientas como una tonta en medio de una crisis existencial. Si el problema es tan pequeño ¿por qué ibas a sentirte mal? 

Mirar hacia otro lado 

Estas personas, invisibilizan el problema, mirando hacia otro lado y pretendiendo que eso no va a ocurrir. Es como si su cabeza estuviera rodeada de niebla. De alguna manera creen que si no centran su atención en lo que ocurre eso no es realidad. Y si no es realidad ¿por qué ibas a sentirte mal? 

Guerra a la expresion emocional 

Uno de los problemas con estas personas, que te invalidan emocionalmente es la penalización de la expresión de tus emociones. La mayor parte de las personas sienten empatía cuando ven a otra llorar. El llanto es algo que mi pareja no soporta, cuando ve que mis lágrimas ruedan por mi cara (no pasa todos los meses) se aleja emocionalmente y siento un rechazo que es muy aterrador. También se aleja físicamente llegando a irse a otro lugar. 

 

 

Creen que te estás victimizando 

Cuando transmites tus necesidades o una preocupación a estas personas, procesan que “te estás haciendo la víctima” o que pretendes manipularles emocionalmente a través del llanto o el sufrimiento. Quizá es precisamente lo contrario de lo que una busca cuando nos expresamos, que no es que alguien solucione nuestros problemas si no decirlos en voz alta para que no duelan en nuestro interior. 

La comparación con otras personas 

Cuando hacer invisible, negar o minimizar el problema no es posible entonces llegan a compararte con la amiga, la vecina, o la mujer de su compañero de trabajo. Pues la mujer de Marcos también perdió el trabajo este mes y no está montando un drama como tú. Esto hace mucho daño. 

El mundo de las emociones es de bajo nivel 

Para estas personas, ser pasto de las emociones es una debilidad del individuo. Las personas sanas psicológicamente saben que “hacer frente a la vulnerabilidad es la verdadera valentía”. Es común que estas personas tengan creencias y mantras muy aprendidos de que “los hombres no lloran” “no lloro como una nenaza” y otro tipo de creencias distorsionadas. 

Frases que todas conocemos como “no exageres” “no llores” “no te preocupes” “no reacciones así” “es hora de que lo superes” “no seas tan sensible” “que no te afecte tanto” “seguro que no fue tan grave”… vivimos en una sociedad profundamente invalidante. 

Hace poco tuvimos un problema que nos afectó bastante a los dos. Para mí fue muy doloroso ver que mi pareja no reconocía mi dolor y que se mostraba frio y distante y estuvimos a punto de dejarlo. Ahora acude a un profesional que le ayuda con esto y la situación parece que está mejorando, pero no sé si se salvará nuestra relación. No normalicemos la invalidación emocional. 

 

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