¿Alguna vez os habéis encontrado ante un pene grande? No grande en plan bien, grande en plan MUY grande, grande en plan ENORME, grande en plan MIDE MÁS QUE MI CABEZA.

Yo sí, lo hice, una vez, hace mucho tiempo, hace más tiempo del que debería reconocer, mis amigas y yo aún recordamos la anécdota cada Navidad, ha envejecido divina, la verdad. Encima ahora ya la tenemos como súper alterada y ni sabemos qué parte es verdad y qué parte nos hemos inventado a lo largo de los años, pero lo hemos repetido tantas veces que suena super realista.

Yo vivo en una ciudad grande, de pequeña era la más avanzada de mi grupo con mucho diferencia, cuando ellas leían Kika Superbruja yo ya tenía la Loka entre mis manos. Ellas daban su primer beso, yo me comía mi primera polla. Ellas se ponían cachondas viendo a Troy Bolton, yo ya me había recorrido todas las páginas porno del mercado con el ordenador de sobremesa que teníamos en casa datado en el pleistoceno.

Pues el caso es que a base de haber ‘crecido tan deprisa’ en cuanto a sexo se refiere probé muchas cosas muy pronto y cuando me hice mayor pues ya no tenían tanta gracia, así que me dedicaba a buscar acción y formas nuevas de pasármelo teta. Me metía en chats turbios buscando señores que me dieran mambo del bueno, he hecho de dominatrix bastantes veces, he ido a clubs de intercambio y yo mi objetivo final en la vida era el de:

‘ENCONTRAR EL PENE MÁS GRANDE DE ESPAÑA’

Spoiler: lo encontré. No sé si será el más grande, pero desde luego que sí que el más grande que espero encontrarme yo en la vida, porque si me encuentro con algo que mida medio milímetro más yo me bajo de la vida ante tal espécimen de exposición.

Medía VEINTISIETE centímetros, por desgracia no, no estoy exagerando y era gorda. No gorda en plan rellenita, gorda en plan yo. Gorda de verdad, gorda estilo rulo del kebab sin estrenar.

Yo ya había quedado con muchas hombres que me habían prometido el oro y el moro, que me decían que tenían pollas gigantes y no pasaban los 14cm, me había encontrado con mucho penefishing (término que deberíamos acuñar, es cuando te mandan fotopolla falsa, SÍ LOS HAY). Y me había llevado mil decepciones en la vida, pero con Ramsés no fue así.

Ramsés14 en el chat Terra era un usuario discreto, hablaba más bien poco, pero con las cosas que me decía subía el pan, me dejaba sexchatear a mi, yo le contaba mis movidas, las cosas que me molaban y el cada tanto interaccionaba con frases ocurrentes como ‘me la estás poniendo más morcillona que a un burro’, ‘te la clavaba hasta que la santa inquisición viniese a por mi’, ‘tengo la polla más dura que la carcasa de un nokia’.

El caso que después de hacerle fotos a la pantalla y compartirlas con mi grupo, que me dijeran que estaba loca, que no quedara con él ni loca y que algún día me encontrarían muerta en un terraplén, quedé con él. Cuando le vi me creí fervientemente que tuviera la polla gorda porque tenía cara, tenía cara de polla de gorda. Yo no sé si vosotras tenéis el superpoder de indentificarlas, yo sí, a mi Dios me dio ese don por el cual le rezo en forma de agradecimiento cada noche.

Claro, yo me esperaba una polla gorda, no me esperaba encontrarme ante LA POLLA. Un poco de charloteo, un poco de jijijaja, unas copichuelas de vino, uno besetes, una mano juguetona que se atreve a deslizarse hasta la bragueta…

ERROR, ESTADO DE ALARMA PEDRO SANCHEZ, QUÉ ES ESTE PAQUETE SI AÚN NO ES NAVIDAD. 

Chicas, ojalá ser capaces de describiros cómo mis ojos se agrandaron como platos al rozar aquella morcilla de burgos por encima de un vaquero, lo miré y le solté a bocajarro un ‘hostia, qué polla’. A lo que me respondió con un sutil ‘te lo dije’.

Claro, yo ahí me puse como una niña ante un huevo kinder, chocolate y encima con regalo con el que jugar. A MIS LABIOS, MORENO. Ya me desespero, me enciendo, me pongo nerviosa, tensa, desabrocho el botón, bajo la cremallera, deslizo los vaqueros, veo semejante tiranosaurio separado de mis manos por un sutil y fino calzoncillo, lo retiro con alevosía y me la encuentro. LA POLLA.

Enorme, gigante, titánica, cualquier objetivo que describa la grandeza más grande se me queda pequeño. Es que colega, era tan gorda y tan grande que empalmada no se podía mantener empinada, o sea, es que del peso estaba pegada a sus piernas, para poder aguantarla tenía que usar las dos manos, Y NO ME CONVALIDARON MANCUERNAS EN EL GIMNASIO AQUELLA SEMANA.

¿Me lo pasé bien? Sí, en el sentido arqueóloga que en un día tonto se encuentra una momia en el salón de su casa, pero en plan sexo poco. No me cabía en la boca, no me cabía en el chumi y no me cabía en el culo. Dios me ha dado el don de reconocer a los pollagorda pero no de que puedan entrar y salir con soltura por mis orificios. Dios no castigas dos veces, pero tampoco premia dos veces.

La chupé por secciones, hice lo mejor que pude la paja a dos manos, usamos lubricantes varios, pero aquello no entraba, encima el colega no sabía moverse, tenía una clara parálisis rítmica en su cerebro, aunque no lo culpo, ¿quién va a saber moverse con semejante nardo en las piernas? Suficiente hace con despertarse cada mañana y no morirse del cansancio al transportar tanto peso extra.

Así que, niños y niñas, la moraleja de esta historia clara es: con pollas normales nos conformaremos, los búnker rusos no caben en nuestras madrigueras, tener pollón no te convierte en un gran follador. 

Un besito gordo,

Fdo: la tornado de Villalba