Amor & Polvos

Follodrama: el mamar se va a acabar

Seguramente este no sea el follodrama más bestia que vais a leer en esta web, pero yo necesitaba contarlo y aquí me tenéis.

Conocí a P a través de unos amigos en común. De esto que te dicen ‘tengo un amigo de una amiga que te encantaría’. Yo no suelo fiarme mucho, pero chica, llevaba una época de sequía tan larga que esta vez dije ‘venga, va, preséntamelo’.

Y la verdad es que después de ver las fotos y escuchar hablar de él, dije sí a una cita.

A pesar de que teníamos amigos en común aquello fue como una cita Tinder ya que en persona era la primera vez que nos veíamos en la vida y al principio fue un poco incómodo. Pero la verdad sea dicha, P hizo por sacar conversación y temas en común y poco a poco me fui relajando.

El zagal era una monería de guapo y de moreno y de alto. Y además simpaticón, así que pasada una horita ya tenía claro que si él estaba por la labor, iba a ser el encargado de sacarle las telarañas a mi chochete.

Me invitó a tomar la siguiente a su casa y me besó cuando llegamos al portal haciendo como que no encontraba la llave. Vamos, hasta el momento una cita de 10.

Charlamos un rato, nos besamos y calentamos mutuamente y decidimos pasar a la habitación. Llegados a ese punto me quité la camiseta because of reasons, y a él se le salieron los ojos de las órbitas.

No es por dármelas, pero al tener unas buenos cántaros no era la primera vez que me pasaba que un tío se vuelva loco con mis tetas, así que al principio no le di importancia. La movida vino cuando me pidió que me quitase el sujetador.

Para que tengáis una imagen gráfica. Yo sentada en la cama con las tetas al aire, y él se me recuesta y empieza a mamar como si fuera un crío muerto de hambre.

 

adulto mamando

Tal que así

 

Y no, no fue en plan erótico de te chupo un pezón para calentarte. Es que succionaba como un neonato sacando leche  y me miraba fijamente a los ojos. La cosa más turbia que me ha pasado en la vida.

Esperé unos segundos por si era algo puntual y la cosa podía salvarse, pero no. Siguió chupando, se sacó la chorra y empezó a pajearse mientras yo empezaba a sentirme como la madre que en realidad no soy.

Como vi que no paraba tuve que pararle yo y decirle que no me hacía sentir muy cómoda esa situación, que no era mi rollo.

Él salió del trance y me pidió perdón. Que se había dejado llevar por el momento y que sentía haberme incomodado.

La verdad es que fue muy majo y quise darle una oportunidad, pero a mi se me había bajado todo y de lo único que tenía ganas era de irme a mi casa. Así que eso hice.

Nunca le conté a mis amigos lo que pasó en esa habitación (esas cosas no se cuentan, joder). Tan solo les comenté que no éramos compatibles pero que gracias por la cita, porque a fin de cuentas había sido una experiencia INOLVIDABLE XD

 

Marta S.

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Foto destacada de Shutterstock

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