Hace muchos años anduve de mochilera por Argentina. Terminé por casualidad un día en un festival en el que conocí a un tío al que llamaré Hugo. Terminamos follando en su tienda de campaña, junto con su amigo que dormía plácidamente sin inmutarse. Estuvimos tan a gusto que nos intercambiamos los emails (entonces el Whatsapp no existía).  Hugo vivía en una ciudad a 12 horas de donde nos conocimos. Y como su ciudad estaba en mi ruta,  le propuse de acercarme a visitarlo más adelante para marcarnos un «remembering». Dicho y hecho.

Volvimos a encontrarnos, con la idea de pasar un fin de semana juntos. Quedamos en una plaza, nos fuimos a cenar y después a su casa. Al entrar, me presenta a sus hermanas (fue un poco “WTF?”) y después de estar un rato, nos metemos en su habitación. Empezamos a liarnos y me suelta un «tengo que contarte algo» ¡ERROR! Nada bueno podía salir tras esa frase.

 ¿Qué pasaba? Pues que se había echado novia hace unas semanas. Mira que podía habérmelo dicho antes de  reencontrarnos, pero lo omitió. Salió su Dalai Dama interior, diciéndome que sino, no teníamos por qué follar, podíamos pasar el fin de semana juntos y listo.  Estuve por largarme, pero era de noche y no tenía dónde dormir…. Y la verdad es que me apetecía follar y recibir un poco de cariño. Así que me dije que el problema era suyo y follamos. Al día siguiente pasamos el día juntos, muy a  gusto la verdad y de nuevo tracatá.

 Total, que llega el domingo por la mañana y le suena el móvil a las 8 de la mañana. Su novia quería que le acompañara al hospital porque se encontraba mal. Me lo cuenta, y yo flipando porque no sabía qué hacer. “¿Me quedo esperándole en su casa, mientras él se va con su novia?”.  Él me decía que me dejaba las llaves de su casa y que luego nos encontrábamos si eso.  Mientras hablábamos alguien llamó a la puerta, él salió a abrir y ese ALGUIEN entró en casa. Mientras yo estaba en la habitación me dije “¿Qué hostias me voy a quedar yo en casa de este tío?”. Así que salí del cuarto con idea de hablar con él y al acercarme al salón, pude ver dos piernas de mujer cruzadas. Entré en pánico y al verle en la cocina a Hugo, le llamé medio susurrando. Vino, y le dije que me marchaba. Me duché, organicé mi mochila y cuando me predisponía a salir al salón me encuentro a su novia. Y como hay que hacer con gente que no se conoce, tuvo la delicadeza de presentarnos. Mátame camión. Qué bien educado estaba el chico oye!

Y así, nos bajamos los 3 juntos en ascensor, y una vez en el portal, yo me marché a la estación de buses y ellos al hospital. Sin olvidarnos de la ronda de besos de despedida a la parejita feliz. Creo que ha sido la historia más grotesca que he vivido nunca.   Y como todas las historias, lo mejor es el final ¿averiguáis por qué fueron al hospital?  Ella estaba embarazada…

Anónimo