Es que hay cosas importunas, mala suerte, y después lo que me pasó a mí. Os cuento.

Tengo un par de años saliendo con el mismo chico, al principio nos fue genial, teníamos que estar uno encima del otro en todo momento, teníamos mogollón de cosas en común, y por un tiempo pensé: “este es hombre, el amor de mi vida”.

¿Qué pasó? Nada extraordinario, simplemente las cosas se fueron enfriando, al menos para mí, y desde hace un par de meses dejé de sentirme como al principio, hay aprecio, respeto, pero ya no hay ganas. Las cosas serían mucho más sencillas si el desenamoramiento fuese mutuo, pero no, aparentemente las cosas solo cambiaron para mí y él sigue enamoradísimo, pero después de pensarlo bien, ya me había decidido a dejarlo.

Bueno, pero vamos al punto, el chico tiene un negocio propio, una tienda de electrodomésticos, y desde que estamos juntos lo ayudo con las ventas en redes sociales, a cambio por supuesto de un pago. Hace poco hice una venta considerable, y los dos estábamos recontentos, él porque obvio es su negocio, yo porque me paga por comisión y además pensé “le tengo que dejar pero con esta buena noticia seguro que se lo toma mejor”, pero para nuestra mala suerte la mega venta resultó ser una estafa.

El supuesto cliente me envió una foto de un cheque de un banco americano, y como tontos no somos, esperamos a ver el dinero en la cuenta para entregar la mercancía, la entregamos, y sorpresa, sorpresa, el dinero desapareció de la cuenta dos días después. Para morirse ¿verdad? Y ciertamente es imposible que a uno le pase por la cabeza que eso pueda pasar.

La explicación del banco (Bank of América) es que cuando sus clientes realizan ese tipo de transacciones sin saldo disponible, el banco les “presta” el dinero para pagar y les da un lapso de un par de días para cargar el saldo en su cuenta, si no lo hace, el banco “retira” el préstamo (de la cuenta donde cayó, en este caso la de la tienda) y como ya he mencionado, habíamos entregado la mercancía al ver el dinero.

Es una locura, una ineptitud si me preguntan a mí, pero pasa. Hicimos mil llamadas, lloramos de impotencia, pero no nos resolvieron nada, el resultado final fue que nos estafaron por 2.000$, en la víspera de Navidad.

Lo peor es que el hombre no está molesto conmigo, solo está triste por la perdida y yo francamente, me siento infinitamente culpable ya que fui yo quien concretó la venta. Me siento mal por él, pero también por mí ya que el tiempo a su lado me estaba resultando muy pesado. Sin embargo, y tras lo sucedido, he decidido esperar un par de semanas para poder decirle que lo nuestro se ha acabado.

 

Anónimo

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