No puedo dar detalles porque la historia no es mía y la ley de protección de datos está para algo. Además, siempre es de agradecer que conserven la intimidad de una. Pero la historia que os voy a contar incluye hashtags como #bebéde3meses #cuernosymentiras #madreenposparto #padrequesepira. ¿Os imagináis un poco como es el relato no?
Así que bueno, aumentando la poca tolerancia que yo tengo últimamente hacia los maridos y padres poco corresponsables, solo puedo que ponerme del lado de la ahora ya exmujer del que era amigo nuestro.
Por suerte la vida es cambiante y aunque ya me había permitido forjar una buena relación con ella, ahora está dentro de las que considero mis amigas. No compartimos grupo ni vida cotidiana pero, amiga. Es una tía fuerte y valiente que aunque ahora está jodida, porque no se puede estar de otra forma, saldrá adelante. El otro día tomando café compartimos esta y otras afirmaciones y me sorprendió, que hasta la psicóloga a la que ella acude para gestionar todo esto, le diera la razón.
Tengo yo pendiente ir a terapia, porque siempre lo digo y nunca veo el momento, pero siempre he creído que estos profesionales intentan ayudarte sin posicionarte. Por eso me deja todavía más pensativa que a esta chica, no por aliviarle o dorarle la píldora, le dijeran en consulta que se está volviendo común esto que ella está viviendo ahora, hombres que se acercan a los 40 y que se sienten abrumados por la vida, por los cambios, responsabilidades… Hombres, sobre todo, que echan de menos su vida anterior y son incapaces de renunciar a tentaciones como compañeras de entreno de su club de pádel.
Ojo, ojito, con lo que estamos diciendo. Que aquí somos todos muy modernos y comprensivos, que yo puedo llegar a entender que necesites emociones nuevas, que te sientas atrapado, que te hayas perdido a ti mismo. Comprendo que la monotonía aburre y que todos o casi todos nos hemos planteado alguna vez si estamos donde queremos estar. Creo firmemente que te puedes desenamorar y es muy válido decir “lo siento, pero no quiero seguir aquí” (aplíquese a relaciones de pareja, de amistad, familiares o laborales). Pero hombre, alma de cántaro, ¿jugar con fuego mientras tienes un bebé que aún no ha cambiado de talla de pañal? Eso no te lo consiento.
Nosotras también nos echamos de menos. También anhelamos lavarnos el pelo a solas. A nosotras también nos gusta que nos manden un WhatsApp con algo más de chispa que preguntar si hemos descongelado pechugas para la cena. ¡Pero que lo están diciendo profesionales de la salud mental! Que las consultas se llenan de historias de hombres que no son capaces de hacerse cargo.
Una desilusión, la verdad, que en el año 2026 todavía convivíamos con adultos que actúan como si hubieran nacido en el siglo anterior.
