Posicionarte contra la Gordofobia no es fácil. Sobre todo porque todavía hay mucho debate sobre el tema, mucha desinformación (pese a la enorme cantidad de información que hay) y porque terminas encontrándote con tantas situaciones gordófobas que sinceramente, no das a basto. 

Este mediodía he entrado a Twitter. No suelo utilizarlo pero justo alguien me había mencionado en un comentario que me ha llamado la atención. Al entrar me he encontrado con un vídeo del programa Zapeando en el que los colaboradores compartían la noticia de que en Japón se pueden alquilar gordos para “compararte con ellos y tener mejor autoestima” y otras funciones igual de rocambolescas. En un inicio podríamos pensar que lo han hecho a modo denuncia, incluso alarmándose por tremenda locura, pero no debemos olvidar el programa del que estamos hablando. Un programa que en otras ocasiones ya ha hecho alarde de su humor casposo, de sus inexistentes límites a la hora de bromear y de unos colaboradores que no se plantan ante ningún tema, accediendo a cualquier guión que se les proponga. Considero que se debería buscar un rigor a la hora de informar que cada vez está menos presentes. 

 

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En fin, que me pongo reflexiva antes de tiempo. En este vídeo podíamos ver a 3 personas haciendo comentarios tales como: “claro, porque si te pones a un gordo al lado hace que te sientas mejor con tu cuerpo”, “que no se suban todos juntos al avión para Japón que no podrá despegar” o “los 2600€ que pueda ganar esta persona se lo funde llenando la nevera y solo le sobran 300€”. 

Señ[email protected], lo siento: ESTO HA DEJADO DE SER HUMOR. Lo dejó de ser hace bastante tiempo, cuando empezamos a defender los derechos humanos por encima de cualquier humor. Se acabó ampararlo todo bajo ese término cuando se están violentando a las personas. ¿Qué de qué podemos hacer humor entonces? De lo que sea mientras no humille a otros. Ya lo dejo a la elección de los humoristas, que ellos ponen el talento. Lo que no puede ser es que bajo esa excusa sigamos haciendo burla de personas que pueden sufrir por nuestros comentarios. Claro que lo ideal sería que todos nos lo tomáramos genial, que todo el mundo tuviera su autoestima trabajadísima y no sufriera por nada pero la misma sociedad que nos pide eso es la que nos machaca con miles de mensajes que trastornan nuestra salud mental.

Como mujer gorda estoy harta de sentirme el bufón de ciertas personas que opinan y se burlan de mi cuerpo desde la superioridad de habitar un cuerpo normativo. El delgado riéndose del gordo es un clásico. Claro que a ellos les parece maravilloso hacer humor con esto, ¡solo faltaría! Hacer humor que violente a otros, como cuando se hacen chistes de negros o de mujeres, solo se puede hacer desde una posición de superioridad. El que emite el chiste lo hace con ese desdén que es el que en el fondo causa risa: el tío blanco hablando del tío negro, el tío cis hetero hablando de la mujer como si fuera su súbdita…Y por supuesto también los gordos. 

BASTA. 

Basta de creernos lo suficiente superiores al resto como para hacer chistes sobre ellos que solo le harán gracia a nuestros iguales. Basta de permitir comentarios violentos en televisión que puedan herir a alguien. Basta de que todo valga en según qué ambientes. 

Siento vergüenza de que un programa de televisión sea tan poco empático. Me da pena que La Sexta, una cadena que hace semanas se hacía la abanderada del bodypositive y el movimiento anti-gordofobia, cuando pasó lo de Alba Nevado en Fitur, ahora permita esto. 

Estoy harta de marcas como H&M lavándose la cara poniendo modelos plus size después de dejarnos sin tallas en las tiendas físicas y se crean que con eso ya está todo arreglado. 

Harta de marcas vendiendo un respeto a la diversidad falso, una inclusión falsa, con el único fin de agarrarse a un mensaje jugoso y que lo está pegando fuerte.

Harta porque todo esto juega con los sentimientos de miles de personas que solo buscan ser aceptadas en una sociedad que lleva años silenciándolas y obligándolas a perseguir cánones imposibles, vendiéndoselos como la única opción para ser aceptado y feliz.

Quizás ya es hora de aprender a reírnos de otras cosas y si todavía no sabemos cuáles pues nos tocará ponernos a buscar. Quizás se acaba aquí el egocentrismo que llevamos en lo alto y con el que nos permitimos opinar y hacer burla de cualquier cosa. A lo mejor es momento de empezar a ganar en empatía, respeto y solidaridad, para de una vez por todas darnos cuenta del daño que podemos llegar a hacerle a los demás con “un simple comentario”. 

Lo que pasó en Zapeando es solo un ejemplo pero sigue habiendo MILES ahí fuera. En programas, en consultas médicas, en canciones, en revistas, en cine…Siguen estando, sigue doliéndole a muchas personas y por todas ellas es por quienes vamos a seguir al pie del cañón. Da igual los impedimentos que se nos pongan por delante. Porque esto tiene un nombre: GORDOFOBIA y tiene que acabar. 

 

Mara Jiménez