Relato ficticio

Desde cosa más o menos de un año mi matrimonio atravesaba una crisis constante, el caso es que nos queremos con locura, pero las discusiones son frecuentes y el tema del sexo se ha ido enfriando cada vez más.

Hace un par de fines de semana estuvimos con unos amigos y nos escucharon discutir, así que les confesamos lo que nos estaba sucediendo. Él nos dijo que también habían pasado por ahí, que son rachas y lo típico, que todo pasa. Nos recomendó hacer algún viaje y salir de la rutina, pero para mi pensar eso era “arrastrar” los problemas a otro lugar y además no disfrutar del viaje.

Varias semanas después, la misma pareja nos ofreció ir a su casa en la Sierra, normalmente la tienen alquilada, pero ese finde estaba libre y comentaron que invitarían a otras dos parejas de nuestra edad, con buen rollo y demás, así que por tal de no pasar solos el finde y hacer algo distinto aceptamos. 

Al llegar todo fue muy extraño, a una de las parejas no las conocíamos y nos miraron de una forma un poco violenta, pero bueno, tal vez eran así pensé. Entre los chicos prepararon una buena barbacoa para la cena, habíamos estado dando un paseo por el campo y la verdad nos vino muy bien a todos. Nos dimos un baño en la piscina con el agua helada,  nos relajamos y la verdad es que apenas discutimos porque estábamos a gusto con el grupo. 

En la noche, después de cenar, nuestros amigos se despidieron a la par que las otras dos parejas se quedaban en el salón con nosotros frente a la chimenea. La pareja que no conocíamos resultó ser muy interesante, y lo típico cuando llevas unas copas, estas a gusto, el chico comenzó a besarla, en ese momento me sentí algo incómoda, mi esposo me miró sorprendido, pues la pareja que teníamos enfrente se estaban metiendo la mano, traté de no mirar por vergüenza, pero de pronto sentí una mano en el muslo y no precisamente la de mi marido.

La otra chica que estaba con nosotros me sonrió y confesó que ya lo habían hecho otras veces. No pillaba lo que quería decir hasta que la pareja que se estaba liando se detuvo y nos dijo que eran parejas liberales, que les gustaba tener sexo con otras personas y si queríamos podíamos hacer un intercambio. Mi marido se mosqueó un poco y se puso de pie para irse, pero, yo me lo estaba pensando, miré a la chica que había sentada a mi lado y me besó el cuello. Sentí un escalofrío que me recorrió la espalda. La otra chica se acercó a mi marido y comenzó a acariciarlo, yo la miraba y me gustaba lo que veía, le sonreí y le pedí que siguiera.

Ambos comenzaron a liarse delante de mí y eso me volaba la cabeza, me excitaba y más aún cuando los chicos se acercaron y comenzamos un juego de una mezcla de parejas que no entendía. Quién con quién, todos con todos.

Por la mañana desperté desnuda y en los brazos de mi marido. Cuando se despertó nos reímos e hicimos el amor como hacía tiempo que no lo hacíamos.  Ese fin de semana cambió, bueno, más bien salvó nuestro matrimonio. Todo lo que sucedía entre nosotros, era que faltaba chispa y esa noche nos comimos la lumbre entera.