Amor & Polvos

La relación sexual más duradera de mi vida: la alcachofa de la ducha

La amo, la venero, la idolatro. Es lo mejor que me ha pasado, llevamos más de diez años de relación y nos queremos igual que el primer día. Es cierto que vamos a rachas, que ha habido alguna que otra vez que no nos hemos entendido igual de bien, que a veces nos ha costado ponernos de acuerdo y que en algún momento nos hemos decepcionado porque esperábamos darnos algo que jamás llegó, pero por lo general todo es perfecto, maravilloso e idílico.

He leído en varios foros que hay personas con chocho que no se entienden con sus respectivas alcachofas y la verdad es que no entiendo cómo puede pasar eso, obviamente sé que cada una somos un mundo y que no a todas nos gusta lo mismo, pero lo mío con mi alcachofa es amor del bueno, del de verdad, del duradero.

Tengo juguetes, muchos. Los he probado y sí, me gusta, pero colega, como una buena ducha con final feliz… Es que no hay puto nada. De hecho los juguetes que más uso son los que son sumergibles e impermeables, que se pueden venir a hacer un trío con alcachofita y conmigo y joder, es que vaya fiestas me monto en la ducha yo sola.

Además yo soy como muy de rituales, si tengo que hacerlo deprisa, pues prefiero no hacerlo, la verdad. A mí me gustan las cosas despacio y bien hechas. Mi buen gel con olor a cielo, un poquito de exfoliante y buena cremita para debajo de la ducha que ha sido mi descubrimiento del año y cómo me gusta. Champú que huela divinamente, mi mascarilla y ale, a tocarse hasta el orgasmo. Benditos momentos, los mejores de la semana.

Luego lo de follar ahí pues mira, no me gusta tanto. No sé si es porque ya estoy tan acostumbrada a hacerlo sola que cuando se mete alguien conmigo es como: ‘ay, quita, que ya lo hago yo’ o qué. Quizá es porque tampoco tengo una ducha-palacio y es todo más incómodo que otra cosa. De una u otra forma he decidido que el baño es para mí y para mis movidas, compartirlo no me parece necesario y me quita el morbo más que ponérmelo. Con otros seres: cama. Conmigo misma: aseo. Tampoco hay tanto drama.

Así que, queridas mías, os escribo para que, si no lo habéis hecho todavía, le deis una oportunidad al agua a presión de vuestra ducha/bañera contra vuestro maravilloso y fantástico clítoris, es una batalla épica en la cual todo el mundo sale ganando, o sea tú. Y si eres de las que no sienten nada con esta técnica, pues darling, te toca buscar la tuya propia, que seguro que alguna hay.

Pd: os leo en comentarios, ¿mastubación duchil sí o mastubación duchil no?

 

 

 

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