Mi padre y yo nunca hemos tenido una buena relación. Soy hija única y mis padres se divorciaron cuando yo era bastante pequeña. Mi padre ha sido toda la vida un inmaduro que pretendía que yo, siendo una niña, ejerciese de madre suya. Aparte el hombre ha tenido la mala suerte de traer al mundo a una persona bastante contestataria, nunca me he callado nada y siempre le he dicho todo lo que pensaba en general. Y por supuesto no he desempeñado ese rol de cuidadora que él pretendía, por lo que siempre hemos chocado fuertemente.

En fin, que nunca nos hemos llevado bien y nuestra relación ha pasado por bastantes altibajos desde la adolescencia. Cuando me hice adulta ya ni os cuento.

Tiene una pareja que no me gusta un pelo. Llevan muchos años juntos pero siempre me ha olido que esta mujer se aprovecha de la buena posición económica de mi padre. Es cierto que estar cerca de él es sinónimo de buenos restaurantes, de regalos caros y de viajes de vez en cuando. Eso engolosina a cualquiera, pero algo me dice que esta mujer no quiere a mi padre. Por ejemplo, hace un año estuvo ingresado una semana y la pava no apareció por allí. ¿Quién estuvo? Yo. Porque tendremos nuestros más y nuestros menos, pero es mi padre y cuando me llamaron del hospital me daba patadas en el culo por ir a estar con él.

Hace poco tuvimos una de nuestras discusiones y me dijo que ya no era su hija. Pensé que era un pataleo de los suyos, pero, en una conversación con su pareja, ésta me ha dado a entender que mi padre iba a desheredarme.

Pensé que era una exageración, porque además sé que para desheredar a un hijo hay que demandarlo por una serie de cuestiones y un juez te tiene que dar la razón. Él en este caso ha ido más lejos. Resulta que ni corto ni perezoso, ha tomado el camino corto, y este ha sido, dejar como heredera a su novia la que no va a verlo al hospital ni lo quiere cuando está enfermo. 

Ha puesto todos sus bienes a nombre de la impresentable ésta, de manera que él se ha puesto sólo como usufructuario al 100%. Es decir, que mientras él viva tiene el derecho al uso y disfrute de las propiedades, pero que cuando él muera, será todo de su pareja. Estamos hablando de dos pisos en la playa, de su casa en una importante zona de mi ciudad y de varios inmuebles y locales que tiene alquilados y que le rentan cada mes. Hasta las plazas de garaje, que tiene varias en propiedad, y algunas también le rentan, le ha dejado a la arpía. Con todo esto, él ya no es propietario de nada sino usufructuario, y no tiene por tanto nada que dejar en herencia.

En serio, es que no doy crédito. Yo no quiero su dinero, y menos ahora. Os juro que me habría parecido bien que lo dejase todo a una ong, pero a la caradura esa… no lo entiendo. Estoy segura de que ella le ha comido la cabeza y lo ha convencido para estafarlo, porque eso es una estafa en mayúsculas.

Me parece todo súper sucio y rastrero, pero intenté decírselo a él y cree que lo que quiero es su dinero. Así que, aunque estoy indignada, he decidido que paso página y me salgo de la ecuación, que haga lo que quiera.

 

Anónimo

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