Pues mi amiga de la infancia estaba feliz de haber encontrado el amor. Joven, atlético, con estudios (médico, ni más ni menos), trabajo fijo, independiente. Un caramelito, vaya. Aunque en el grupo, cuando nos lo presentó, no es que cayese muy bien que digamos, pero con lo feliz que veíamos a nuestra amiga, pues nos callamos y ya está. Lo importante era que ella estuviese contenta, enamorada y bien tratada. Pero vamos, que el tipo era un chulo, prepotente y un esnob. Y eso de tener que juntarse con un paleta, una comercial, un conductor, una administrativa, una fisioterapeuta y un informático… pues claro, era poco para el señor doctor.

Más testimonios reales en whatsapp

Se fueron a vivir juntos y, aunque de vez en cuando ella nos comentaba que había pequeñas rencillas, pues nos parecía una relación normal y corriente. A los pocos meses, quedamos a tomar un café y me comentó que, últimamente, se sentía un poco sola. Porque, claro, entre tantas guardias, congresos y ensayos clínicos, pues no se veían mucho. Que entendía que era inherente a su trabajo, pero notaba que los días que sí coincidían, él estaba poco receptivo, muy cansado, un poco pasota. Al principio de la relación, él sacaba tiempo para hacer mil planes con ella, pero parecía que ahora no estaba dispuesto a hacer tanto esfuerzo.

Ella trataba de disculparlo, pero yo le dije que creía que si alguien te importa, sacas tiempo de donde sea. Antes de irse, me dijo que intentaría hablarlo con él.

Tiempo después, volvimos a quedar las chicas del grupo, para una salida femenina, ya que la notábamos un poco de bajón. Una pequeña escapada de fin de semana. Solo dormíamos una noche fuera de casa, pero pensábamos aprovechar las horas al máximo.

Bueno, pues esa noche, todas un poco pasadas de copas —sobre todo ella—, nos confesó que había descubierto que su pareja le era infiel. Que no era cosa de una vez. Y que le parecía que tampoco había acabado. Por lo visto, el inteligente doctor, mientras estaba de congreso, se había dejado un pendrive con información que necesitaba presentar para un póster. Llamó a mi amiga superagobiado y le pidió que le adjuntara los archivos del pen en su OneDrive. Y le dio su contraseña. Vaya máquina, el tipo.

No, no es que mi amiga chafardeara: es que, en cuanto abrió el OneDrive, le aparecieron varias fotos de su pareja con tres mujeres diferentes en actitudes más que cariñosas. Y los archivos eran recientes. Ella quedó tan en shock que no le dijo nada. De hecho, era la primera vez que lo estaba contando a alguien en voz alta.

Os podéis imaginar la ola de indignación que se generó. Ya se sabe que donde hay médicos, hay puterío, pero con nuestra amiga no se juega. Así que decidimos, primero, confirmar que la infidelidad era actual y no fotos antiguas. Y si se confirmaba, íbamos a poner en marcha un plan de venganza sin decirle a él nada.

Bueno, la confirmación no tardó mucho en llegar. A la semana siguiente, uno de los chicos del grupo tenía una prueba en el hospital donde trabaja el estupendo. Y debía creerse totalmente impune, pues nuestro amigo le vio dándose un morreo con otra mujer.

Así que hemos decidido hacer de su vida un infierno, aprovechando que en breve vuelve a irse de viaje a un congreso. Para cuando vuelva, mi amiga ya habrá recogido sus cosas y se habrá ido del piso.

Por ahora, nuestras ideas son las siguientes:

  • Echarle lejía en el bote de suavizante, para que cuando lave su ropa pija se la joda.

  • Echarle pis en su colonia cara para que quede bien perfumadito.

  • Tenemos un voluntario para dejarle una mierda encima del armario.

  • Aprovechando a nuestro querido informático, tunearle algunos archivos del OneDrive, de manera sutil.

  • En el azucarero, sal en vez de azúcar (sí, es pueril, pero no hemos querido desdeñar ninguna aportación).

  • Unos cuantos tornillos clavados estratégicamente en los neumáticos de su supercoche.

  • Bajar los plomos de la nevera para que lo del congelador se descongele y el mal olor le dé la bienvenida cuando vuelva.

No obstante, y como aún tenemos un poquito de margen, aceptamos ayuda. Así que, si queréis hacer alguna aportación, será bienvenida.

Envía tus movidas a [email protected]