Javi y Sole vivían solos en un piso pequeñito desde que Sole consiguió un trabajo a jornada completa y pudieron permitirse un alquiler. Llevaban juntos 4 años y desde su primer aniversario planeaban irse a vivir en pareja, pero la economía era la que era y los precios de los alquileres no hace falta que os explique cómo están, así que el proyecto se fue demorando y en 2023 por fin pudieron hacer las maletas y construir su nidito de amor. Aunque para Sole no sería solo un espacio de amor sino también de sobresaltos.

Desde el inicio de la relación ella supo de la actitud bromista de Javi, y también desde el inicio Javi supo de la facilidad que tenía para asustar a Sole con cualquier broma absurda. Desde llegar por la espalda gritando “¡BU!” hasta cosas algo más elaboradas. Daba igual cómo y qué, siempre conseguía que Sole soltase un pequeño gritito que le hacía partirse de risa. Ambos se reían mucho con aquello y no tenía más importancia.

Pero entonces se fueron a vivir juntos y a Javi le parecía un reto poder asustar a Sole cada poco tiempo de formas más originales e inesperadas. Empezó escondiéndose en el armario de la entrada, metiéndose debajo de la cama y agarrándole un tobillo… Pero poco a poco Sole empezó a “tomar precauciones” y ese tipo de sustos ya no la pillaban por sorpresa. Quizá algún pequeño sobresalto, pero no era lo mismo. Por lo que Javi comenzó a espaciar más los sustos (para no ser tan previsible) y a trabajar más cada uno.

No sé cómo Sole podía soportar estar en permanente tensión en su propia casa, el caso es que ella participó en la broma en un principio, pero cuando él empezó a hacer bromas mucho más fuertes y ella empezó a dejar de estar a gusto se lo dijo. Le contó que empezaba a tener problemas para dormir cuando él no estaba en casa por miedo a que llegase con ganas de asustarla mientras dormía, que a veces tenía palpitaciones y que después de los últimos sustos había tenido incluso una extraña presión en el pecho. Pero como ella se acababa riendo (siendo la risa muchas veces una forma de desahogar una emoción intensa, pudiendo no ser alegría sino nerviosismo, miedo o simplemente no queriendo sentirse ridícula), él se lo tomó a broma.

Un día ella llegó tarde del trabajo y se encontró a Javi en el suelo con los ojos en blanco y un montón de espuma saliendo de su boca. El grito desgarrador que soltó al verlo mientras se arrodillaba a su lado para comprobar si respiraba hizo que a Javi le diera la risa antes de tiempo y que ella supiera enseguida que era otra de sus bromas. Ese día él se rio mucho, ella no. Lloró durante un buen rato, por el susto y porque empezaba a plantearse que a su propio novio le daba exactamente igual que ella se sintiese mal y no estuviese a gusto.

Tras un buen rato en la habitación hecha un ovillo, él entró apenado siendo (medio) consciente de que era el culpable de aquella enorme pena y quiso disculparse. Prometió que no la asustaría más y dijo sentir mucho haber pasado aquel límite.

Pero al día siguiente empezó a bromear con que necesitaba hacer una broma de despedida que fuera la mejor hasta el momento y que así podrían cerrar el ciclo de sustos sin que ella estuviese tan triste. Ella rio creyendo que era una broma, y el tema quedó ahí.

Hasta que un día aprovechó que él tenía una reunión de trabajo para ver una peli romántica de las que tanto le gustaban a ella y tan poco a él. Estaba sola, tapada con una manta a oscuras disfrutando cuando le pareció ver una sombra en el pasillo. No hizo caso, pues pensó que sería el gato. Pero de pronto, de detrás del sillón que estaba a su lado, salió una persona encapuchada con sangre en las manos gritando y con los ojos tan abiertos que solamente su mirada podría haberla asustado.

Ella gritó como no lo había hecho nunca y se echó las manos al pecho. Su gesto fue tan aterrador que Javi se quitó rápidamente el pasamontañas y corrió a su lado, pero era tarde. Ella estaba inconsciente y su cuerpo se movía en pequeñas convulsiones. Él por unos segundos creyó que sería su venganza, pero entonces vio que su novia estaba sufriendo un problema de salud grave y llamó a una ambulancia.

Estando en el hospital se la llevaron corriendo mientras ella parecía recobrar la consciencia. Él se quedó solo esperando hasta que un médico salió a hablar con él. Estaba nervioso y le indignaba que nadie le dijese nada, pero no se atrevía a protestar porque sabía que aquella situación era culpa de él y de nadie más. El doctor le dijo que su novia había sufrido una pequeña insuficiencia cardíaca. Que estaba fuera de peligro pero que, viendo su historial, le preocupaba que le estuviera pasando algo más grave. Entonces supo que ella había estado yendo al médico a consultar una grave caída de cabello, palpitaciones, habían detectado una arritmia bastante preocupante, trastorno del sueño… Por todo esto el doctor de urgencias le dijo que claramente su novia estaba atravesando una situación de estrés severo y temía que esto siguiese escalando, pues una crisis como la de esa noche podría haberla matado.

El médico no se creyó cuando él se echó a llorar diciendo que era el culpable, pues le parecía absurdo que “un susto de broma” pudiese hacerle aquello a una persona. Claro que no sabía de la cantidad y la intensidad de estos sustos. Lo creyó cuando, al entrar Javi en la habitación de Sole, esta empezó a chillar aterrorizada y las máquinas que tenía conectadas empezaron a pitar.

Lo sacaron de allí a la fuerza mientras él intentaba disculparse y acercarse a su novia para que viera que estaba realmente arrepentido.

La familia de Sole le reprochó no haberse dado cuenta de cuanto ella estaba sufriendo por aquella cosa tan absurda, le recriminaron ser un egoísta y le pidieron que no contactase en un tiempo con ella.

Ella quiso volver con él, pero pronto se hizo las maletas de vuelta a su casa, pues el miedo no es algo que se pueda controlar. Él la perdió a ella por no tomarse en serio su sufrimiento y ahora intenta compensar el daño hecho poco a poco. Desde luego le costará ganarse la confianza rota y a ella volver a sentirse segura a su lado.

Ha pasado casi un año de aquella noche en el hospital. Ella se ha recuperado físicamente y juntos trabajan con una terapeuta para poder tener una relación sana (en todos los sentidos) y quizá retomar la convivencia algún día.

 

 

Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.

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