Las rupturas con mis ex casi nunca han sido buenas. Había rencores, rabia, incomprensión, por lo que no he podido tener ese buen rollo que mucha gente puede compartir con sus parejas una vez lo dejan. Además, los motivos siempre eran difusos. Para mí no había una claridad a la hora de decir “ey, lo dejamos” y durante años he ido dándole vueltas a ese tema, deseando poder abordarlo con ellos en algún momento.

Un día me armé de valor y les escribí a los 3, después de mucho tiempo sin hablar. Les pregunté cuál creían que era el motivo por el que lo habíamos dejado en su día y me sorprendió porque, en el fondo, su respuesta era algo que yo ya había reflexionado en alguna ocasión.

En esa relación éramos tres: tú, yo y tus inseguridades. Se perdía la calma en demasiados momentos y no supe cómo ayudarte. Así podríamos resumir sus respuestas.

No les culpo. Hasta hace muy poco tiempo seguía siendo una niña llena de inseguridades y miedos. No me sentía suficientemente válida para los demás y eso me llevaba a sentir celos, miedo a que me dejaran, ansiedad…Al principio de la ruptura siempre les tachaba de cobardes y me sentía fatal por esas formas tan abruptas de dejarme pero con el tiempo entendí que no había otra forma. Que yo era una persona muy inestable y eso no ponía las cosas fáciles, aunque ellos tuvieran también su responsabilidad. Aun así, me gusta que reconozcan que no supieron ayudarme. Su huida me añadía todavía más culpa y vergüenza, haciéndome sentir una loca por sentir lo que sentía, por lo que agradezco que al menos sean conscientes de que ellos tampoco supieron gestionarlo. 

Pero no les culpo. No les culpo porque ahora sé que el amor tiene que ser algo fácil y nadie tiene que quedarse a tu lado si no es feliz. 

Lo que sí te digo es que habrá personas dispuestas a abrirte los ojos y no salir corriendo. Habrá personas que te querrán llena de heridas y querrán ponerse delante de ti y decirte “vamos a gestionar esto de otra forma” y aprenderás a hacerlo. Muchas veces pensamos que todo en nuestra vida tiene que estar de 10 para que otra persona nos quiera y muchas veces las cosas se pueden trabajar con alguien acompañándote, aunque seas tú quien tenga que hacer el camino. 

La respuesta que me dieron mis ex me hizo pensar en tantas situaciones que vivimos y que hoy serían súper distintas. Hoy que tengo las cosas tan claras, que tengo una perspectiva tan distinta del amor y de mí misma…Y la realidad es que soy consciente de que en todas esas nuevas situaciones, serían ellos los que no encajarían. 

Muchas veces elegimos a nuestras parejas desde un lugar de carencia, buscando rellenar un hueco que creemos nos falta. Yo, por ejemplo, siempre y sin excepción elegía a tíos súper seguros de sí mismos (aparentemente, jeje), que fueran el canon de tío atractivo, con metas…Vamos, todo lo que yo no me sentía: ni segura, ni guapa ni válida. Ahora que he aprendido a amar de una forma genuina, no cabría en la ecuación ni el ego, ni la superioridad de nadie porque soy consciente de lo que valgo y lo que puedo aportar. Por eso sé que, de alguna forma, las relaciones con mis ex no podrían funcionar hoy.

Reconozco que me hubiera encantado poder tener buen rollo con ellos después de dejarlo. Han tenido que pasar demasiados años para que podamos tener una conversación cordial en la que todavía se respira algo de tensión y es algo que me entristece. Supongo que el tiempo pasa, todos crecemos y vemos las cosas distintas pero lo importante es la reflexión que podemos sacar de todos estos momentos. 

¿Alguna vez habéis podido preguntarles a vuestros ex por qué lo dejasteis?

 

Redacción WLS