Yo creo que la culpa la tienen los padres. Cuando eres pequeño te pasas la vida escuchando aquello de ‘Pregúntale a papá’ o ‘Lo que diga tu madre’, para más adelante pasar a eso de ‘Haz lo que tú quieras’ o ‘Tú sabrás lo que haces’. Pues no mamá, no sé lo que hago, ¡tomar decisiones es la cosa más difícil del mundo! Ya sea desde qué carrera elegir o si trabajar y estudiar al mismo tiempo, a comprarte esa camiseta que te encanta pero que no estás segura de que te quede bien. Tomar decisiones es complicado y si, como yo, eres una persona indecisa por naturaleza, te sentirás identificado con las siguientes situaciones. O no, que igual no tienes muy claro si eres o no indeciso…

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  1. Ir de compras es un suplicio. Si vas sola, eres incapaz de decidir entre comprarte algo o no. ‘Es muy caro’, ‘No estoy segura de que me guste’, ‘No sé si me lo pondré’…, pero si vas acompañada ¡es aún peor! Si la persona que te acompaña tiene una opinión diferente a la tuya, estás jodida, y o bien te acabas comprando ese vestido que sabes que nunca te pondrás sólo porque a tu amiga le ha encantado, o bien acabas arrepintiéndote de haber dejado ese bolso tan bonito y tan llamativo que te ha encantado pero que a ella no le convencía. A ver cuando aprenden a darnos la razón y dejar que nos equivoquemos por nosotros mismos…
  1. Salir o no salir, ésa es la cuestión… Te apetece salir. Tus amigas han quedado y tienes ganas de verlas pero encuentras muchos motivos para quedarte en casa. Aparte, no tienes nada que ponerte, ¿pantalón?, ¿falda?, ¿vestido?, ¿y qué zapatos?… No será ni la primera ni la última vez que has estado media hora sentada en la cama arreglada para salir pero con las zapatillas de andar por casa, decidiendo si te calzas los zapatos o si te pones el pijama. Estar maquillada o no suele ser el motivo decisivo para hacer una cosa u otra…
  1. Elegir ropa para una cita, fiesta o evento te causa más estrés que el evento en sí. Tienes ropa suficiente para vestir a toda tu familia, pero ‘nunca tienes nada que ponerte’, y para cualquier cita, cumpleaños, fiesta, evento, etc. acabas comprándote ropa nueva, un vestido, dos camisas y hasta un pantalón palazzo, que no te gusta mucho, pero se lleva, y ‘oye, igual con la camisa blanca que tengo me queda bien…’. Te lo has puesto una vez y desde entonces no ha vuelto a salir del armario (true story). Después de 2 horas y de darte cuenta de que existe una cama debajo de la montaña de prendas que has ido sacando del armario, acabas poniéndote lo mismo de siempre. Y lamentándote durante todo el día de la mala decisión que has tomado. clueless-cher-gif
  1. Ir a restaurantes puede ser una tortura. Para empezar, no sabes qué tipo de plato elegir, ¿pasta?, ¿pizza?, ¿carne?, ¿pescado?, y una vez que has conseguido tomar esa decisión, llega el momento de decidir qué quieres. Tienes 3 opciones: pedir lo de siempre (opción elegida en un 90% de los casos), improvisar con algo nuevo (que probablemente no te acabe de gustar) o pedir lo mismo que otra persona (así si no te gusta, siempre le podrás echar la culpa a otro). Ten en cuenta que siempre, siempre, siempre terminarás la cena pensando que tomaste la decisión equivocada. Al menos compartirás postre, porque elegir uno para ti te resulta imposible…
  1. Has pensado mil veces en hacerte un cambio radical en el pelo. Pero no. Cortártelo muy corto, teñírtelo, ¿qué tal más largo por un lado y más corto por el otro?, ¿y si me doy unas mechas?… Al final, después de divagar durante dos horas en casa, de darle mil vueltas con tu madre y tus amigas, de que la peluquera te diga ‘Anímate, si no te gusta el corte no pasa nada, el pelo crece’… tú acabas haciéndote lo mismo de siempre: ‘Córtame un poquito más de las puntas esta vez’. Y sabes perfectamente que la próxima vez que vayas volverá a pasarte lo mismo.

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    Uy creativa, mejor me quedo como estoy…

  1. Dar un Like, seguir a alguien en RRSS, contestar a ese whastapp… Todo lo que tenga que ver con la tecnología te pone de los nervios. ‘¿Pero cómo le voy a dar a Like?, ¿qué va a pensar de mí?’, ‘No le voy a agregar como amigo, mejor espero que me agregue él, ¿y si no lo hace?, ¿y si lo hago yo?’, ‘Ay, ¿qué hago con este whatsapp?, ¿lo leo?, ¿lo dejo pendiente?, ¿y si lo leo y no contesto?, ¿qué va a pensar si hago eso?’Tu vida es un caos tecnológico en el que tu cerebro hiperactivo no te deja vivir. ¡No pienses, actúa! Algún día tendrás que aprender cómo hacerlo…
  1. No valoras lo que vales. Sabes que puedes hacer ese trabajo tan bien como cualquier otro. Sabes que puedes hacerlo mejor que muchos otros. Y aun así dudas de si aceptarlo o no. ‘¿Y si no lo hago tan bien como pensaba?, ¿y si me equivoco?, ¿y si es más difícil de lo que parece?, ¿y si hago el ridículo?’… Lo peor de todo es que eres consciente de la cantidad de oportunidades que has perdido en la vida sólo por no haberte atrevido a tomar una decisión en la que sabes que te hubiera ido bien. 
  1. Que tu jefe te diga ‘Bueno, como tú lo veas’ te pone en tensión durante todo el día. Desde la cosa más tonta hasta algo totalmente relevante, esa expresión te bloquea. ‘¿Cómo que lo decida yo?, ¿yo?, ¿pero cómo voy a saber yo si está bien o mal?, ¿de verdad tengo que tomar yo esa decisión?’. Es probable que con los años hayas aprendido que es mejor no pensárselo dos veces y optar por la primera opción que exista. No merece la pena comerte la cabeza por algo que siempre seguirás pensando que elegiste mal. 

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    Lo que piensas que pasará si te equivocas…

  1. Elegir carrera, cambiar de trabajo, de coche, de piso… te puede tener semanas en vilo. Son decisiones importantes, no como esa camisa que te tuvo media hora en el Mango decidiendo si te la comprabas en blanco o en negro… Una decisión así es tan importante que sabes que no puedes depender de los demás y quieres tomar la decisión tú. Preguntas opiniones, pero sabes que sólo tienen que servir para guiarte, no para hacerte tomar la decisión, haces listados de pros y contras, valoras hasta el último detalle… Y cuando te decides por algo intentas no volver a pensar en ello porque sabes que si no pasarás el resto de tu vida preguntándote ‘¿Y si hubiera elegido otra cosa?…’
  1. Y es que tu vida está llena de ‘¿Y si…?’. ‘¿Y si hubiera estudiado otra carrera?, ¿y si hubiera aceptado a aquel trabajo?, ¿y si hubiera seguido con ese chico?, ¿y si me hubiera comprado ese coche?, ¿y si, y si, y si…?’. Tu vida es una duda constante con todo, con lo que hiciste y no tendrías que haber hecho, con lo que nunca hiciste y desde ese mismo instante te arrepiente, y con lo que aún estás pendiente de hacer. a5dc043f66874588c3832f6adcba14c4

Tu vida seguirá siendo una duda, tal vez es momento de cambiar, de dar un salto, de hacer todas esas cosas que siempre quisiste hacer y nunca hiciste. O no, que es que es muy difícil tomar esa decisión, joooo…

PD: Como persona indecisa que soy he de decir que me ha costado mucho elegir las situaciones, los gifs, qué texto poner en negrita, el título, etc. #indecisosdignidad