El otro día mi amiga Laura y yo hablábamos sobre ligar en Tinder. Ella me contaba que había tenido un montón de “matches” y yo, por el contrario, le contaba cómo de difícil era que eso me pasara. Me quedé rallada porque me descuadraba muchísimo que nuestras experiencias en la app fueran tan distintas así que le pedí que me dejara ver la suya para comparar y flipé con lo que vi.

Antes de nada dejar claro que yo soy gorda, y mi amiga tiene un físico socialmente aceptado.

Para empezar, las conversaciones que ella tenía con los tíos eran conversaciones normales. Perdonad, me explico: En mi caso, los tíos siempre me escriben directamente para pedirme fotos desnuda o decirme guarradas. Pocas veces (gracias a los que sí lo hacéis) hay tíos que me escriban con un interés de ser humano, estableciendo una conversación con sentido. Con Laura los tíos hablaban, se interesaban por ella, por sus aficiones y claro que había quienes iban a saco pero en general no era esa la dinámica.

Por supuesto nunca le habían pedido “no decirle esto a nadie”, algo que a mí me habían comentado muchas veces. Porque es así: para muchos tíos las gordas seguimos siendo un secreto, algo que esconder. Así de triste como suena.

Tampoco, a excepción de algunos, la habían hecho sentir un fetiche como tantas veces me lo habían hecho a mí. A mí me han pedido mil veces, sin ni siquiera preguntarme mi nombre o el color de mis ojos, fotos de mis tetas, de mi culo, de mis sujetadores o mis bragas. Muchos tíos me han confesado que han hecho “match” conmigo porque tienen fantasías con las gordas. Que se imaginan follar con nosotras como si fuera algo casi prohibido. Evidentemente eso a Laura no le ha pasado nunca. A ella como mucho le han pedido una foto de sus pies porque bueno, ya sabéis, hay fantasías que no pasan de moda.

Lo que terminó de rallarme mucho fue ver que ella tenía muchísimas más opciones para elegir. En un máximo de 10 tíos, mi app me marcaba que ya no había perfiles para mí y sin embargo Laura podía tener tranquilamente 35 tíos donde elegir si deslizar derecha o izquierda. ¿Os parece una locura? Os prometo que es verdad.

En definitiva, acabé aquella tarde de birra y risas bastante flipada. Me fui a casa dándole vueltas y finalmente llegué a la conclusión de que la gordofobia y el rechazo hacia los cuerpos gordos va mucho más allá de lo que nos pensamos. Está en todas partes, en cualquier situación cotidiana y a mí personalmente estas cosas me sudan el coño, hablando mal y pronto, porque entiendo que nada externo define o marca quién soy pero pienso en todas las niñas que puedan sentirse mal por esto y se me parte el corazón, honestamente.

¿Creéis que algún día esto cambiará? Yo quiero pensar que sí pero cada día tengo menos fe…

Anónimo

 

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