Siempre he sufrido de ansiedad. Y digo siempre, porque, aunque antes no lo identificaba como tal, desde que recuerdo, he tenido esa sensación que, cuando he ido creciendo, he podido saber que era ansiedad.
Llevo casi ocho años diagnosticada con trastorno de ansiedad generalizada lo que implica cosas como que:
- Me preocupo excesivamente por casi todo. Incluidas cosas que, de forma estandarizada, no deberían tener ese impacto en las personas.
- Pienso demasiado en lo que puede pasar, poniéndome siempre en todos los escenarios posibles.
- Sobre pienso casi todo, desde cosas cotidianas hasta problemas y retos a los que me tengo que enfrentar.
- Repaso y recuerdo una y mil veces conversaciones o acontecimientos pasados por si, en algún momento pudiera haber dicho o hecho algo que le causara un daño a alguien o lo pareciera mal.
- Estoy casi la mayor parte del tiempo en situación de alerta incluso de cara a situaciones o acontecimientos que no son tal y que no deberían desencadenar esa reacción en el cuerpo.
- Tengo dificultad para concentrarme.
- La mayor parte de los días me cuesta dormirme ya que soy incapaz de relajarme en un tiempo prudencial.
- No soy capaz de llegar a poner mi mente en blanco.
Y un largo etcétera de cosas que añadiría a esa lista y que, en determinadas ocasiones, hacen que mi día a día se vuelva un poco cuesta arriba.

Cuando empecé a ir a terapia y a identificar lo que me pasaba, estuve un tiempo ocultándoselo a todo el mundo salvo a mi pareja. Estaba avergonzada y me daba miedo que me juzgaran. Sin embargo, un día, entendí que tenía que ser sincera y no ocultarles a las personas que son parte fundamental de mi vida, lo que me pasaba. En este caso a mis amigos.
No solo lo entendieron, sino que, desde entonces, me apoyan en todo lo que necesite.
No en todos los ámbitos de mi vida me he sentido así, por lo que, reflexionando, lo que me ha enseñado la ansiedad respecto a las amistades desde entonces es:
- Quiénes son mis amigos de verdad. Esos que te quieren y apoyan independientemente de tu situación o condición.
- Que algunas personas que considerabas amigos cuando se topan de frente con alguna dificultad o con alguna situación que perturba su paz, prefiere huir antes que quedarse o que incluso, preguntar qué pueden hacer.
- Que quién se queda a tu lado, quizás no lo entienda desde el principio, pero hará un esfuerzo en hacerlo.
- Que, una vez entendido, se esforzarán por evitar situaciones, comentarios o conversaciones que puedan hacerte sentir incómoda o elevar tu ansiedad.
- Que, incluso en situaciones o momentos de gran ansiedad para ti estarán a tu lado e intentar poner en práctica todas aquellas cosas que les has comentado que te hacen sentir mejor.
- Que te permiten ser tú al 100% sin tener que disimular en ningún momento y teniendo toda la libertad para decir lo que te pasa.
Así que, tener ansiedad generalizada es una mierda y, aunque sigo trabajando en reducirla al máximo y en aprender a gestionarla, cuando todo lo aprendido no funciona, tengo la seguridad y la tranquilidad de que mis amigas me entiende, me apoyan y que harán todo lo posible para que me siente mejor.
Angie Rigo