Si de por sí ya es bastante difícil salir del despecho en una relación que pudo considerarse como buena o saludable, el poder salir a flote después de haber pasado por una relación que fue un vaivén de chulos azules sin respuesta en whatsapp (y muchísimo sexo de reconciliación), es una tarea que debería ser galardonada con importante premio internacional; de hecho, me atrevería a decir que los mitos cuentan que solo unos pocos valientes han logrado sobrevivir a tan arriesgada odisea.

Pero al igual que en todo enganche, hay ciertos pasos, además de los 12 que sugieren los centros de rehabilitación, que te ayudan a ver ese brillante y soleado horizonte detrás de tu precioso.

  1. Diseña (y reconstruye) la vida que querías:

Es en este momento, donde nos encontramos más vulnerables que el insomnio no nos deja ver el prometedor proyecto de reconstruirnos; vemos las ruinas como ruinas, y no como una tierra fértil esperando a que un arquitecto construya una obra increíble. Para comenzar a ver los planos de lo que ahora en adelante será tu nueva vida sin esa persona, debes buscar tu sabiduría interna; proponte que tu vida es un proyecto, y para llevarlo a cabo necesitas, objetivos, metas y presupuesto, dedícate a ese proyecto todos los días ya sea con un visión board, o solo leyendo sobre las cosas que te motivan; son esas metas los cimientos de esas felicidad que perdiste.

  1. Haz detox dejando de monitorear “esa” vida (no te pagan $ por stalkear):

Esto va de la mano con el paso anterior, si eres una persona ocupada en levantar de nuevo tu autoestima, no tendrás mucho tiempo para fijarte en si la otra persona subió otro post de su fabulosa vida sin ti; la tarea de volvernos el fan número uno de las redes sociales de la vida de esa persona no nos deja ninguna ganancia, por el contrario, nos atrasa de nuestro “proceso” de volver a ser felices. En este momento no necesitas saber nada de su vida y necesitas saber todo sobre la tuya y de que será de esta en la incalculable cantidad de años que te quedan por vivir.

  1. Dile adiós al remordimiento:

No mires hacia atrás para resaltar tus errores, ni para pensar en lo que pudiste hacer o lo que pudo haber sido diferente; piensa que los errores forman parte de conocer a fondo que es aquello que no te gusta de ti mismo; empieza a asumir que toda esta situación fue una asignatura que tenías que aprobar, pero por motivos de infortunio resultaste en la clase del profe amargado. Analiza en qué conocimiento nuevo aporto todo este dolor a tu vida, y asume el compromiso de corregir los errores y de aprender la lección, así cuando te encuentres con la persona que realmente va a valorarte, vas a saber qué cosas deben manejarse de una forma positiva.

  1. Está contraindicado el tomar decisiones importantes en momentos de crisis:

Tu vida en este momento está pasando por un monto de cambios como para ponerte a hacer más de los necesarios. En estos momentos estás en una nube, y es mejor no tomar decisiones importantes que te lleven a arrepentirte de ese corte de cabello que se veía genial en Instagram, o de ese viaje que solo dejo echando humo tu tarjeta de crédito; deja que duela lo que tenga que doler, y ya cuando estés un poco mejor, tendrás tiempo de decidir mudarte a otro país y cambiarte hasta el nombre con más claridad y menos ansiedad.

Tienes que (a través de la cascada de lágrimas) ver esta nueva época en tu vida, como un momento lleno de oportunidades; tal vez es el momento de buscar nuevas metas profesionales, de probar ese café que tiene nombre raro o de apuntarte a algún curso para ampliar tus conocimientos.

Hay una buena noticia: tienes una agenda totalmente abierta para hacer todo eso que no hacías porque la otra persona no tenía tiempo para ir contigo, muchas actividades que son para parejas suelen ser un excelente plan en solitario. la soledad no es sinónimo de desgracia, soledad significa tener más posibilidades de llegar a la relación que anhelas y mereces, ¡así que aprovéchalo!

Gabriela Moreno