¿Mi experiencia? Di-ver-ti-dí-si-ma. Os la recomiendo a todas sin duda ninguna. Hacía tiempo que no me reía tanto, que no conocía a gente tan variopinta y tan diferente. Os pongo en contexto. Tengo 43 años, divorciada con una hija de 9 y lo cierto es que tengo pocas o ninguna oportunidad de salir por ahí y moverme en ambientes nuevos, con lo cual tengo pocas o ninguna oportunidad de conocer gente, especialmente, gente con la que pueda plantearme ligar, aunque sea algo de una noche. 

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Bien, pues harta de quejarme con mis amigas de esta situación, el otro día vi que el ayuntamiento anunciaba un Speed Dating para personas entre 35 y 55 años y yo que sé pues…se lo comenté a otra amiga que está en una situación similar a la mía y que es de las que se apunta a todo y allá nos fuimos. 

No sé si sabéis como funciona, pero yo además de que consistía en ir rotando en una mesa y conociendo gente con la que solo te dan unos minutos para hablar, no tenía ni idea de como era el funcionamiento. En mi caso, nos juntaron a todos en un pub bastante conocido de la ciudad, y al entrar, las mesas estaban colocadas dos U enormes con sillas a cada lado. La idea era ir rotando de silla en cada cita para que cada tanto intercambiases la “pareja” y te tocase con alguien diferente. Mi amiga y yo decidimos sentarnos un poco separadas para darnos un poco intimidad, así que de repente me vi allí sola, en el medio de toda esa gente, sin saber muy bien si estaba haciendo bien o no. 

Antes de empezar la “rueda de las citas” se inició una monólogo de estos con improvisación, en el que la presentadora sacaba a personas del público y les hacía preguntas de lo más divertidas a la par que incómodas. Además, durante ese monólogo, nos explicaban como funcionaba el tema de las mesas: cada 8 minutos, sonaría una campanita, y era el momento de moverse y encontrarte con tu nueva pareja. Antes de rotar, en el centro había unos papelitos. Cada vez que cambiabas, tenías que poner el nombre de la persona con la que acababas de estar y si te gustaría volver a verla o no. Al final del evento, si dos personas hacían “match” y querían volver a verse mutuamente, la organización del evento estaba autorizada a revelar sus nombres y a proporcionar los números de teléfono para ponerlos en contacto. En verdad, el funcionamiento era como un Tinder en directo. 

Además, durante las citas, la presentadora había explicado también una especie de “reglas” que servían para amenizar un poco el evento, con lo cual cada vez que sonaba una canción tenías que bailar con la persona con la que estabas teniendo la cita, o teatralizar como le dirías algo romántico…en fin, un montón de juegos de adolescentes con los que yo me sentía en mi salsa, la verdad. 

Y por si tenéis curiosidad…mi amiga se llevó unos cuántos match para casa…y yo hice match con un jovencito guapísimo, con el que acabo de tener nuestra tercera cita…¡qué más puedo pedir! Viva el Speed Dating.

 

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