Desde que tengo uso de razón nunca quise ser madre. Siempre he pensado que tener que responsabilizarte de otra persona y preocuparte de ella más que de ti misma, es algo que no iba conmigo y que me agobiaba de tan solo pensarlo. Cuando conocí a mi pareja estuvimos de acuerdo en que ninguno de los dos tenía ganas de ser padre, ni ahora ni nunca. Tampoco me llamó la maternidad cuando mis amigas empezaron a tener hijos, al revés, las veía agotadas, sin tiempo para nada más que para sus bebés y sin poder dormir un par de horas seguidas, lo que me hizo estar más segura de mi elección.
Mi vida siempre había sido una vida llena, tanto en el ámbito laboral como en el de mis relaciones personales. Con mi pareja viajamos mucho, disfrutamos de miles de cosas, siempre he tenido mis aficiones y una gran vida social. Pasaron los años y cuando los hijos de mis amigas entraron en la adolescencia, más claro tuve que aquello no estaba hecho para mí, todos los problemas que estaban teniendo a causa del comportamiento de sus hijos, me hacía sentir aún más que no me había equivocado con mi decisión.
Pero ahora, a mis 45 años, todo ha cambiado. Hace ya un año que estoy dándole vueltas a la idea de ser madre, ahora de repente, pienso que voy a perderme sensaciones que jamás podré vivir de ninguna otra forma, que realmente no voy a conocer el sentimiento de amar tanto a alguien que haría lo que fuera por él, que no sabré qué se siente educando a una persona, siendo lo más importante para ella en sus primeros años de vida, ni ver cómo crece y se convierte en adulto, ni saber qué será tener una familia que vaya más allá de mi pareja y mi mascota.
Cuando eres más joven, compartes mucho tiempo con tus padres o con tus amigos, sientes que tu familia está completa, que no necesitas más. Pero de repente pienso que mi vida, en unos años, estará vacía. Siento que ya no me llena como antes conocer mundo ni socializar, siento que podría ser una buena madre ahora porque me siento estable emocionalmente hablando, pero también económicamente y en todos los aspectos a tener en cuenta antes de tener un hijo.
Nunca he creído en el reloj biológico y jamás pensé que cambiaría de opinión. No entiendo qué me pasa desde hace ya más de un año, pero siento que si no soy madre me perderé algo demasiado bonito. Hace unos meses, mi marido me dijo que si quería, viendo que no cambiaba de opinión, si era algo que quería con todas mis fuerzas, él estaba dispuesto a ser padre. Me dijo que quería cerciorarse de que no era algo que había pensado de repente por presión social o por edad, pero al ver que no era así me dijo que fuéramos para adelante con el proceso.
Ahora tengo miedo, estoy asustada pensando que puede ser demasiado tarde, que va a costar mucho quedarme embarazada, que puedo tener un embarazo de riesgo, que seré demasiado mayor para tener un bebé dependiendo de mí las 24 horas del día, y que cuando llegue la temida adolescencia estaremos a punto de jubilarnos.
No sé si estamos haciendo lo correcto, lo que sé es que ahora lo que me da más miedo aún que todo lo anteriormente mencionado, es no poder llegar a ser madre y perderme la aventura más maravillosa de mi vida solo por haberlo decidido demasiado tarde.
