¡Hola hola!

Hoy, os vengo a confesar mi secreto más inconfesable. Algo que ni siquiera mi marido sabe. Y no lo saben porque me siento muy mala persona por pensar así, pero a veces no puedo evitarlo.

Como os he contado en alguna ocasión, soy madre de mellizos. Tienen ahora dos añitos.

No se ni lo que pretendo contando esto. Quizá solamente sacarlo de mi cabeza. 

Y es que me dan mucha envidia las familias que solo tienen un hijo.

No me malinterpretéis, ADORO a mis mellis. Los momentos en los que se ríen juntos, o se dan el beso de buenas noches el uno al otro, cuando juegan en paz y armonía…me derriten el corazón y me siento la mujer con mas suerte del mundo…PERO (siempre hay un pero), desearía que fuera tan fácil como lo es para mis amigos con un solo hijo.

No me lo toméis a mal, soy consciente que tener un hijo (sobre todo el primero) es duro para todos, sean uno, dos o quinientos, y se que nos cambia la vida a todos sin excepción.

Pero cuando escucho a mis amigas hablando de lo cansadas que están, porque su hijo se ha despertado dos-tres veces esa noche, y los míos se han despertado lo mismo, pero a diferentes horas…

A esto hay que añadirle el doble de pañales, el doble de biberones (y el doble que limpiar después de las tomas), el doble de lavadoras…El tener que elegir a uno de los dos para intentar calmarle cuando lloran los dos a la vez, o cuando estás en la calle y coges a uno, el otro se pone celoso y empieza a llorar…es muy duro. Cuando lo he mencionado, alguna amiga me ha dicho “entiendo lo que estás pasando, X a veces también esta muy pesado”, solo me apetece gritarle.  Se perfectamente que solo está intentando ayudar, y que el problema soy yo y mis celos.

La semana pasada, mi marido se llevó a mi niño al médico (revisión rutinaria de un problemilla que tiene en el ojo), y yo estuve todo el día sola con mi hija. ¡Todo fue tan fácil! Completamente distinto a lo que había vivido hasta el momento. Tuve tiempo para jugar con ella sin sentirme culpable por dejar al otro desatendido, tuve tiempo para comer tranquilamente mientras mi hija dormía la siesta, ¡hasta tuve tiempo de limpiar la casa! Desde entonces, me frustra mucho escuchar a mis amigas decirme lo duro que es criar a un solo hijo.

Cuando los mellis están malos, o pasan por una regresión del sueño, no duermen, mis niveles de energía están por los suelos. Si lo comento con alguna amiga, y me da consejos que le sirvieron a ella pero que, cuando hay dos niños, simplemente no puede aplicarse.

Por otro lado, es como si el mundo no estuviera preparado para los hijos de partos múltiples.

Yo he dejado mi trabajo (solo hago dos días por semana ahora mismo, ya que donde vivo el cuidado de críos tiene precios prohibitivos y no podíamos permitirnos una escuela infantil para los dos). Mi marido trabaja muchas horas, así que estoy sola prácticamente todos los días con ellos.

Intento que no les falte de nada, y que no se pierdan nada por el hecho de ser dos, pero es imposible muchas veces.

Intenté apuntarles a clases de natación, pero exigen un adulto por niño. Por lo que no podemos ir. No dan clases los sábados, así que no puedo ir con mi marido tampoco.

Intenté apuntarme a clases de pilates con bebés (se llevan mucho donde vivo para la madre para volver a ponerse en forma. Haces ejercicio con el bebé en brazos), pero solo admiten un bebe por madre. Pregunté si podía ir con ambos y dejar a uno en el carro, pero no estaba permitido.

Intenté unirme a un grupo de apoyo para madres primerizas. Se reúnen en una sala, los bebes están jugando al fondo con unas monitoras, y las madres hablan con una coach sobre la crianza de los enanos y nuestros sentimientos. Pero los que he encontrado por mi zona están en una tercera/cuarta planta sin ascensor. No puedo subir el carro por las escaleras yo sola, y en el centro no estaban dispuestas a ayudarme.

Alguna vez, mis amigas me dicen de ir a pasar el día a la playa/al lago/a donde sea fuera de la ciudad para relajarnos. Todo lo que puedo pensar es en mi corriendo de lado a lado de donde sea que estemos cuando los peques decidan echarse a correr en distintas direcciones. Se me hace prácticamente imposible cambiarles, y ¡ni hablar de conseguir que se duerman! El plan me suena de todo menos relajante.

Realmente no quiero sentirme así, entiendo que están intentando ser amables y ayudar como puedan. Y sé que no es justo pensar así, que todas, a nuestra manera, encontramos la vida parental difícil en distintas situaciones. Así que solo espero que, al haberlo sacado de mi pecho, pueda seguir para adelante.

Estoy celosa de lo fácil que creo que es criar a un hijo solo, pero no lo desearía para mi tampoco. Amo a mis mellis con locura y no podría imaginar mi vida sin uno de ellos. Pero me frustra mucho este sentimiento de soledad y esa sensación de estar fallándoles constantemente.

Andrea.