¿Sabéis aquello que dicen de que te eches mucha crema durante el embarazo para que no te salgan estrías? Pues es mentira.

En mi primer embarazo, me echaba crema hidratante y aceites tres veces al día casi desde que supe que estaba embarazada, y todo iba genial hasta que, de repente, en el último mes, se me llenó la barriga de estrías. En cuestión de días, me convertí en un cebra.

Me sentí totalmente estafada. Te venden cremas específicas para prevenir la formación de estrías, te gastas una pasta, eres constante en su aplicación y aún así, salen.

Durante el embarazo te venden la moto con muchas cosas y cuando das a luz descubres que muchas son mentira. Cómo con los masajes perineales para prevenir los desgarros en el parto, no sé yo hasta que punto son efectivos, en mi casa no me sirvió para nada porque tuve cesárea. Ya sabéis que yo opino que muchas de las cosas que te cuentan en las clases preparto son innecesarias.

Volviendo al tema de las estrías, es muy común que aparezcan en el embarazo, la piel se estira mucho durante la gestación. Y aunque la barriga suele ser la gran perjudicada, también es muy común que te aparezcan en los pechos y en las caderas.

Por lo visto, la genética y el tipo de piel también juegan un papel importante en su desarrollo. Y mi piel debe ser muy poco elástica porque ya os digo que de nada me sirvió embadurnarme de crema varias veces al día.

Ojo también con que os machaquen con la subida de peso. Que algunos médicos son muy pesados con este tema y cualquier problema que tengas te dicen que es porque has cogido más peso del que debías en el embarazo. Pues yo cogí seis kilos, mi cuerpo no experimentó una subida de peso excesiva e igualmente me salieron estrías.

Con mi segundo embarazo no me cuidé tanto. Tienes ya un hijo al que atender y no tienes tanto tiempo para dedicártelo a ti misma, y visto que en mi primer embarazado me cuidé y aún así mi cuerpo sufrió secuelas, pues en el segundo me despreocupé un poco.

Y ahora aquí estoy, dos embarazos después con la barriga llena de estrías. Al principio tenía mucho complejo. El primer verano después de ser madre, me compré varios bañadores, yo, que en la vida había usado bañador, que me ponía bikinis hasta para ir a nadar al gimnasio. Me daba tanta vergüenza enseñar mi barriga que me la tapaba.

También probé todo tipo de cremas y aceites que se supone que reducen las estrías. Sinceramente creo que, una vez ya están en tu cuerpo es muy difícil deshacerte de ellas. El aceite de rosa de mosqueta no hace milagros.

Al final hay que aprender a querernos como somos, con estrías, con ojeras, con canas o con la barriga colgona. Hemos sido madres, nuestro cuerpo ha experimentado unos cambios brutales para poder traer a nuestros hijos al mundo.

Yo ahora tengo mi barriga adornada con las cicatrices de la maternidad, porque si hay algo que aprendí de mis estrías, es que la verdadera belleza está en ser auténtica, en amar cada parte de ti misma, incluso las que no son perfectas. Y al final, ¿qué son unas estrías comparadas con el increíble milagro de traer una nueva vida al mundo?