Cuando era muy joven, no sabía estar sola, lo que me ocasionó que me embarcara en un montón de relaciones abusivas, tanto amorosas como de amistad. A los 27 años me fui a vivir sola, y aunque al principio me costó adaptarme a la soledad, y pasaba mucho tiempo fuera de casa acompañada de gente, poco a poco le fui cogiendo el gusto a estar sola en casa. Cada vez me gustaba más no tener que hablar con nadie cuando llegaba de un duro día de trabajo, o despertarme los sábados por la mañana, a la hora que quisiera, y quedarme en la cama leyendo o tomarme mi café en silencio. Además, lo de dormir en pareja está sobrevalorado, ¡qué bien se duerme sola!
Hace ya unos años que conocí a mi pareja, vive en otra comunidad autónoma y mantenemos una relación a distancia. Al principio nos veíamos cada dos fines de semana, una semana iba uno y a la siguiente el otro. Desde que se afianzó nuestra relación, pasamos a vernos todas las semanas, de viernes a lunes, puentes y festivos también. Y evidentemente, las vacaciones las pasamos unidos. Somos muy felices juntos, nos llevamos muy bien y compartimos hobbies. Mucha gente dice que hasta que no convives con tu pareja no puedes saber si la relación funciona o no, pero, ¿por qué debemos convivir si somos felices así?
El año pasado nos casamos y nos compramos una casa. Nos la hemos comprado en un pueblo de montaña entre su ciudad y la mía. Desde entonces pasamos los fines de semana en ella, nos desplazamos los dos, pero ya no tenemos que irnos tan lejos para vernos. Estamos encantados con nuestro proyecto común, compartir una casa mientras cada uno tiene su piso de propiedad en su ciudad natal. Nuestras respectivas viviendas son pequeñas, por lo que siempre tuvimos el sueño de comprarnos una casa, pero de manera individual era mucho más difícil hacerlo.
Así que sí, no somos una pareja convencional. Estamos casados con una hipoteca en común, pero no queremos vivir juntos. Además, no queremos hijos, así que tampoco tenemos por qué modificar nuestra forma de vida.
Me molesta cuando la gente juzga las relaciones no convencionales solo por eso, por vivirlas de forma diferente. He tenido que escuchar comentarios como que si realmente estuviera enamorada querría vivir con mi pareja, que qué tipo de relación es esa en la que solo te ves unos cuantos días a la semana y ni te planteas la convivencia. Yo no sé si cuando nos jubilemos probaremos de vivir juntos en nuestra casita de montaña, pero ahora mismo cada uno tiene un trabajo que le gusta en su ciudad, al cual no queremos renunciar, y somos felices compartiendo vivienda solo unos días a la semana.
A mí me encanta vivir sola, tener mis rutinas, y no me veo compartiendo casa 24/7, al menos, no por ahora.
Muchas veces la rutina y la convivencia matan el amor, nosotros llevamos más de siete años juntos y estamos enamorados como el primer día, con mucha ilusión porque llegue el fin de semana y estar juntos, pero sin dependencia alguna que nos impida estar separados unos días mientras cada uno dedica su vida a su trabajo, a su piso, a su familia, a sus amigos y a las aficiones no compartidas. Cada pareja es un mundo y nuestro mundo funciona perfectamente así.