Una ya no está para polvos exprés.
No porque no me guste el sexo, sino porque me he cansado de ese formato Amazon Prime de la pasión.
Antes me parecía excitante.
Ese “no podemos esperar”, ese “me empotras contra la pared y si no te he visto no me acuerdo”.
Ahora lo que quiero es el después.
El post.
La mirada.
El “espera, te paso una toalla”.
No quiero a alguien que me quite la ropa como si fuera una pelea.
Quiero a alguien que me la recoja del suelo después.
Que no se levante corriendo. Que no busque el móvil. Que no tenga prisa por volver a su vida como si yo fuera un descanso publicitario.
No quiero rapidez, quiero presencia.
Y ojo, no hablo solo de los hombres (aunque ya sabéis…).
También hablo de nosotras, que a veces vamos por la vida fingiendo que el polvo rápido nos empodera, cuando lo que de verdad queremos es sentirnos vistas, aunque sea cinco minutos más.
Nos han vendido que la intensidad es el nuevo amor.
Pero yo ya no quiero fuegos artificiales. Quiero fuego lento.
Que me miren a los ojos mientras se ríen, que no me dejen pensando si todo eso fue real o solo una descarga física.
Porque al final el sexo es eso: piel, sí, pero también vínculo.
Y no hace falta que sea una historia de amor, basta con que sea humana.
Que me toque alguien que no tema quedarse un rato en silencio.
Que no me deje ahí, con el corazón todavía acelerado y la cama caliente esperando el siguiente whatsapp que nos llevará a lo mismo.
Ya no busco el polvo del año.
Busco a alguien que me acompañe a recoger lo que queda después.
Mi ropa. Mi calma.
Teresa
Envía tus movidas a [email protected]
