El paso del tiempo y sobre todo de los años va produciendo un pequeño efecto de “desgaste” en las relaciones.

Como ya os contaba en otro post, todas y cada una de las relaciones de pareja van pasando por una serie de etapas, cada una de ella con sus ventajas y características.

Pero como explicaba, una vez que se ha superado o pasado esa etapa, ya no se puede volver atrás, ya es el momento de nuevas vivencias y nuevas formas de entender nuestra relación.

El problema viene, cuando la evolución no se da precisamente para mejor.

Existen parejas que si son capaces de ir superando todas y cada una de estas fases, aprendiendo de ellas y deseando seguir evolucionando.

Mientras que muchas otras, una vez pasada la primera fase (que es la más sencilla) suelen ir cuesta abajo.

Esta primera fase a la que llamo la “fácil” es la que se caracteriza por el “amor y la pasión”, y si tienes pareja o la has tenido, sabrás identificar fácilmente de lo que estoy hablando.

Ese primer momento donde todo es fácil y bonito, donde estamos en fase de conquista hacia el otro, y todo nos parece poco. Es cuando más nos apetece ver a la otra persona, no se nos acaban los temas de conversación y todo son ganas de estar juntos.

 

Es también la fase más afectiva, donde estamos todo el rato manoseándonos, el sexo cae siempre que puede, y es cuando estamos más entregados y pendientes de la otra persona.

Yo la llamo la fase de la conquista total.  

Está claro que todo lo bueno engancha, y no es para menos, esos primeros meses de relación pueden ser lo más intenso y bonito que hayamos vivido con nadie.  Puede que hayamos encontrado en esa persona muestras de afecto y de cariño que nunca antes habíamos experimentado y nos podemos sentir tan entendidos y reconfortados solo con mirarnos.

Pero como os decía con el paso del tiempo la cosa va cambiando y evolucionando, y  hay parejas que se van consolidando para bien y otras para mal.

Es entonces cuando te das cuenta de que han pasado X años, donde la relación se ha estancado bastante y donde vemos que de aquella persona de la que nos enamoramos, ya no queda prácticamente nada.

Entonces ¿por qué seguimos en esa relación? Pues básicamente porque vivimos con el recuerdo maravilloso de esos primeros momentos que fueron tan sumamente felices y donde el amor era sencillo.

convivencia pareja

Pero si te pones a poner en perspectiva lo que tenias antes y lo que tienes ahora poco o nada tiene que ver, y suele ser algo frecuente donde uno de los dos se lo sigue trabajando y sigue por crecer y alimentar la relación mientras que la otra simplemente se deja llevar.

Llegados a este punto, lo mejor que puedes hacer es reflexionar y si estas en esta situación, estás en todo tu derecho de no querer seguir viviendo de un recuerdo de algo que fue bueno pero que ya no lo es y  no tiene pinta de cambiar.

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de Pareja

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