Antes que nada quisiera añadir, o más bien, recordar, el daño que hacen las películas Disney a nuestra conciencia, o al menos a la mía. Me pasé la adolescencia viendo películas cutres de amor sin creerme nada, pero en el fondo quería vivir algo similar.
A todo esto, cuando yo empecé la universidad aún era virgen, ni siquiera me había dado el lote con alguien jamás. Así que a partir de este hecho aparentemente simple e inocente, empezó mi pesadilla social.
Cuando tuve ya mi grupo de amigas de clase, como ya sabéis, entre tías sieeeempre se habla de tías (apunto: hablo de nuestro caso que éramos todas chicas heteros). Y yo era la única virgen. No me escondí de eso en ningún momento, pero me hacía sentir siempre muy incómoda. Pensaba que no iba a encajar por culpa de eso o que me tratarían de niña solo por no haberme acostado nunca con nadie.

Fue entonces que empecé a tener citas con chicos por apps -ya que me veía incapaz de conocer a nadie en persona-, y la cosa no fue demasiado bien que digamos. Todo chascos o tóxicos.
Pero de repente llega una noche cualquiera de primavera (que la sangre altera, y que lo altera todo) Y… ¿Sabéis lo típico que sales de fiesta con tus colegas a ver si ligas? Y te pones guapa, y vas con actitud, depilada, con ganas, con un outfit que crees que va a molar.
Pues nada de eso. No fue así.
Un día en la ciudad donde vive mi familia, y donde tengo un grupo de amigas, hacían un ciclo de conciertos o no sé qué, y desde el Ayuntamiento necesitaban voluntarios para ayudar en el acto. Y como el padre de una de mis amigas trabajaba ahí, pues nos apuntamos sin pensarlo.
Eso qué significa? Pues que iba vestida de la forma más cutre posible. Con una camiseta del ayuntamiento, cutre a más no poder. Menos arreglada que nunca iba yo, vamos.
No fue impedimento de nada, porque acabado el concierto, me fui a la barra a pedir algo con una amiga, y de repente se puso detrás de nosotras uno de los músicos de un grupo que nos moló bastante. El típico formado por chicos, la mayoría jóvenes y que les ves guapos por el simple hecho de que están ahí en el escenario, supongo.
Nosotras le reconocimos entonces nos pusimos a charlar con él, y él iba, vamos… a mi parecer, ¡directísimo a tirar la caña a cualquiera!. Así que yo, lista o tonta, aproveché y le seguí el rollo, diciendo que mi amiga ya estaba ocupada pero que yo no. Y poco más tuve que hacer, muchachas.
A partir de ese encuentro el tonteo no paró ni un momento, empezamos a enrollarnos con todos nuestros amigos alrededor y cuando la fiesta estaba ya en plena decadencia que solo quedabámos cuatro y el apuntador, nos fuimos a una esquina para tener más intimidad hasta que chan chan… de la nada acabamos en su hotel.
Yo tenía miedo de perder el tren y ese día pasaba a toda velocidad y decidí subirme, de cabeza.

Ahora viene la parte graciosa, porque yo, más desubicada que un pulpo en un garaje y él no sé ya cómo estaba, nos encontramos en la recepción del hotel con que él no tenía llave, entonces nos pasamos largos minutos de reloj intentando convencer al recepcionista que nos abriera la puerta.
Como detectó para qué queríamos ir, nos estuvo vacilando lo máximo que pudo, hasta que al final lo conseguimos. Un verdadero espectáculo, y una vergüenza terrible que aún me avergüenzo cuando me encuentro a ese señor por la calle.
Así que por fin, llegó el momento! Lo disfruté como pude, porque la sensación de esa primera vez es tan extraña que no sabes ni cómo te sientes, pero lo que más me jode es haberlo hecho por presión social y, por si fuera poco, seguí en contacto con el músico y me fui encaprichando más de lo debido.
Nos seguimos viendo en un par de fiestas que acabaron con el mismo final, y cuando ya me tenía enganchada de verdad, dejó de responder mis mensajes y desapareció del mapa, como si nada.
Lo bueno es que sus colegas ya me habían avisado y comprobé por mi misma que intentar salir con un músico narcisista o, al menos, con él, no era buena idea.
Y ahí quedó todo, en una pequeña fantasía que me “salvó” de la insufrible presión social en la universidad.
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]