Podríamos haber sido novios pero nuestra relación fue más allá
-Ojalá todo hubiera sido diferente.
Asiento, agacho la cabeza en su pecho y nos damos un abrazo eterno.
Odio las despedidas, y más cuando te hacen romper todo tipo de posibilidad con una persona. Aunque nosotros nos quisimos aún más y mejor que lo que entendemos por una pareja convencional. Y con el paso del tiempo entendimos que nosotros estuvimos destinados a ser lo que fuimos, nuestra relación especial.
Cuando conocí a Fer, (nombre inventado para proteger nuestra privacidad), supe que entre nosotros pasaría algo. Sevillano, alto, fuerte y con una barba de nueve meses. ¡Como un embarazo! Fueron las primeras palabras que me regaló. Y es que su humor era tan especial… Y él también lo era, era adorable pero con un carácter que había que entender.
Y nos entendimos, demasiado bien. Fer era de estos tíos con los que encajas y pasarías la vida a su lado, y el tiempo que pudimos así lo intenté. La verdad que nos salió natural, empezamos a cambiar horas de comida para comer juntos, compartir comida y conversaciones. Nos volvíamos juntos a casa, nos esperábamos en la estación de metro, hablábamos de todo.
Y lo que se veía al principio por parte de los dos que quería dar un paso más siempre se veía atropellado por algún acontecimiento o algunas terceras o cuartas personas… Una amiga que me confesaba lo mucho que le gustaba justo cuando iba a aceptar su invitación de ir a cenar, un chico que aparecía por mi vida después de años, y así un sin fin de complicaciones.

Daba igual lo que pasase fuera de nosotros dos, quien se metiese en medio y quien no, nuestra química seguía intacta. Nuestro deseo, nuestras miradas. Y aunque nunca llegó a pasar nada, os prometo que la pasión y el cariño era tan fuerte que se veía desde lejos. Nos creamos un mini mundo entre Fer y yo, nos pasamos un año sin necesitar más que el uno del otro.
Hasta que llegó nuestra “ruptura”, tener que separar caminos y poner kilómetros de por medio entre él y yo. Y el golpe de realidad: porque éramos felices siendo más que amigos, pero siempre nos quedará la duda de que podría haber pasado. Y las ganas. Las ganas de habernos besado, de tener citas de verdad mientras nos besábamos constantemente, el haber construido un futuro de la mano y haber peleado juntos.
Y os prometo que nos planteamos seguir camino juntos, dejar él el trabajo e irnos los dos. Pero por sólo un amigo esos sacrificios no se hacen, así que nos quedó nuestro cariño, nuestros momentos y nuestros abrazos, nuestros besos censurados.
Y también la certeza, de que si las circunstancias hubiesen sido otras, si ahora volviésemos a vivir lo que vivimos, lo habríamos hecho diferente. Porque nuestro amor fue puro, y estoy segura, de que lo nuestro habría merecido la pena.
Whirldwind