Se acerca el verano y, con él, la famosa operación bikini. Las redes sociales se llenan de posts con consejos para llegar con cuerpazo a ese momento. Dime ingenua, pero siempre he pensado que todos los cuerpos son cuerpazos de playa.

 

Cuerpazo de playa. Chica en la piscina

 

Al ver todos esos pseudo-artículos, la presión por tener un cuerpo fit ha hecho que me agobie y me he sorprendido pensando que aún no ha llegado el verano y ya tengo ganas de que vuelva a ser invierno.

¡Stop, esto no puede ser!

 

El verano es la mejor época del año. Las noches se alargan, tenemos vacaciones, estamos más relajadas y más  morenas. ¿Qué más podemos pedir?

Yo he decidido que este año no voy a dejar que la presión social decida qué puedo hacer o no sólo porque sea una estación del año en concreto. No voy a dejar de hacer algo que me gusta y con lo que disfruto para que mi cuerpo sea más parecido a los cánones establecidos y así, la gente esté más cómoda mirándomelo en la playa.

Y aquí van todas las cosas que no voy a dejar de hacer este verano:

Comeré pasta, paella, chipirones rebozados y todo lo que quiera por las noches. Sí, cómo lo lees. Comeré hidratos por la noche.

Beberé vino blanco, mojitos cargados de azúcar moreno y refrescos con gas. Si no, ¿para qué voy a una terracita? Y me da igual que sean calorías vacías. Más vacíos están algunos cerebros y no veo que nadie monte ningún escándalo.

 

Chica bebiendo una copa.

 

Haré ejercicio, pero porque me gusta, no porque adelgace. Eso sí, no me sentiré mal si un día no lo hago. ¡Estoy de vacaciones, hombre ya!

Este año usaré biquini, no bañador. Llevo dos veranos con el bañador para no enseñar tripa y es un rollo, hace calor y no me pongo morena.  ¡Este año, barrigas libres por favor!

Y por último, este verano voy a quererme, a bailar hasta que salga el sol, a saltar al mar sin complejos, a quedar con amigos, a llorar de risa y no me voy a enamorar porque ya lo estoy, que sino también me enamoraría. Este verano será mi verano. Será un verano libre de complejos.

 

Chica saltando al mar.

 

Espero que os apuntéis a mi verano libre de complejos. Vivimos una vez en la vida, y aunque hay un momento que piensas que el verano nunca termina, el otoño siempre llega y no podemos dejar que la presión social y, a veces, la nuestra propia nos limite la libertad para disfrutarlo.

¡¡Así que, os deseo un feliz y libre verano!!