Estoy en un marrón estupendo. Tengo 36 años y vivo con mis padres. Hasta aquí todo bastante normal en la sociedad española actual; muchos «jóvenes» de mi edad siguen viviendo con sus padres por la precariedad de los sueldos y los problemas con la vivienda. Pero aquí está precisamente el problema (o el chiste) de mi situación: yo sí tengo una vivienda, además en propiedad y desde hace 6 años.

Más testimonios reales en whastapp

Hace 6 años yo estaba trabajando en una empresa muy buena, que me pagaba estupendamente y decidí, con mis ahorros, buscar piso. Encontré uno que me gustó y se ajustaba a mi presupuesto (tened en cuenta que hace seis años el precio de la vivienda estaba en unos valores «normales» y accesibles, no se había inflado como ahora) y además estaba cerca de la casa familiar. Así que me dije «esta es la mía» y lo compré.

Como en casa de mis padres estaba estupendamente y no tenía ninguna prisa por independizarme tardé un tiempo en decidir qué iba a hacer: irme a vivir a mi nuevo piso o alquilarlo un tiempo y así recuperar algo de la inversión.

Cuando por fin me decidí a estrenarlo, mi hermano nos contó que su novia se había quedado embarazada y que necesitaban un sitio para irse a vivir los tres; hasta aquel momento él compartía piso y ella vivía con sus padres. Entonces, yo les propuse que por qué no se iban a mi casa, puesto que yo no tenía la necesidad de irme y así ganábamos todos: ellos tendrían casa cerca de los abuelos; además el alquiler iba a ser la mitad de lo que les cobrarían por cualquier otro piso porque para eso se lo alquilaba a mi hermano, a mi cuñada y a mi futura sobrina; mis padres estaban felices porque su hijo y su sobrina estarían cerca, mientras ellos podían buscar un piso de su gusto con total tranquilidad, porque yo no tenía prisa; y a mí me ayudan a pagar la hipoteca. Todos contentos.

Ese fue el trato: yo les dejaba el piso por un tiempo, sin prisa, a un precio por debajo de la mitad de mercado y ellos, cuando la niña naciera y se fueran estabilizando, buscarían tranquilamente una casa.

Pues se conoce que ese fue el trato para mí, porque para ellos se convirtió en una casa casi gratis, que además era su casa y de la que no tenían por qué irse nunca.

Con el paso de los años, 3 para ser más exactos, yo sentí que ya no quería seguir viviendo con mis padres y que había llegado la hora de irme a vivir sola. Se lo planteé a mi hermano y me dijo que vaya tontería, que con lo bien que vivía con papá y mamá para qué me quería ir. Y así estuvimos durante meses, yo intentando que entendieran que necesitaba irme de casa y buscándoles pisos que estuvieran bien para los tres, porque por supuesto, en los años que llevaban en mi casa no habían mirado casas ni en los escaparates de las inmobiliarias.

El caso es que despidieron a mi cuñada y dije, bueno venga, no es el momento, aguanto hasta que encuentre trabajo. Y entre unas cosas y otras la cosa se fue alargando. Ella encontró trabajo y yo les volví a decir que miraran a ver, que yo quería irme a mi casa. Como quien oye llover.

Al final me he puesto seria y les he dicho que han tenido casi 6 años para buscar una casa y no les ha dado la gana, pero que ya está bien y que les doy 6 meses para encontrar una. Se pusieron hechos unas fieras, llamaron a mis padres, metieron a los padres de ella por medio, a la niña para que me hiciera chantaje, me han llamado especuladora, abusadora…un cuadro.

Y lo peor es que la conclusión de todo esto es que parece que la mala soy yo, cuando llevo 6 años viviendo con mis padres por dejarles el piso a ellos, renunciando a mi independencia por hacerles la vida más fácil. Y lo que más me fastidia es que me llamen especuladora, cuando si hubiera puesto ese piso en alquiler habría sacado más del doble de lo que me dan ellos.

En fin, que por hacer un favor he quedado de bruja para arriba, sin casa, sin beneficio económico, enfadada con mis padres y sin mi hermano y mi sobrina, que es lo que más me duele.

Anónimo

Envía tus movidas a [email protected]