El mundo de las redes sociales ha supuesto un cambio radical en la forma de comunicarnos y de relacionarnos, pero como todo en esta vida, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Instagram es sin duda una de las más potentes del momento, donde puedes exponer tu vida en un amplio catalogo donde muestras lo que tú quieres.

El mundo de las relaciones, follamigos, tonteos, etc. es el que claramente más influido se ha visto. Y parece que ha desarrollado su propio código de comunicación.

Que si te doy a me gusta a una foto de hace tres meses significa una cosa, que si subes una historia y te la contesto significa otra, que si te pido amistad te puedo estar entrando… y un sinfín de reglas que en muchas ocasiones pueden llegar a ser absurdas.

Hoy os vengo a hablar de un hecho muy concreto que nos estamos encontrando cada vez más en el foro. El típico que pasa de ti, pero te cotillea las historias.

Se trata del inconfundible tío con el que estás empezando algo o con el que te has liado unas cuantas veces y que un día de pronto se fue para no volver jamás, dejó de escribirte de una forma progresivamente o directamente un día pasó de contestarte.

Hasta aquí, todo más o menos normal, en el sentido de que a todas nos ha pasado cruzarnos con una persona que en vez de decirnos que ya no le interesamos decide desaparecer, pero, y es aquí cuando viene la gracia, te sigue viendo las historias de instagram.

Es en este momento en el que te dices a ti misma que si sigue estando pendiente de ti, por algo será, si no, seguiría pasando.

Esto no es solo el autoengaño más grande que te puedas echar a la cara, sino que además, te hace permanecer con la esperanza o la expectativa de que pueda pasar algo en un futuro.

Realmente las cosas son mucho más sencillas de lo que nos empeñamos en creer, y es que, si una persona no te escribe, no se pone en contacto directo contigo de alguna manera, es sencillamente, porque no le da la gana.

No está demasiado ocupado, no está estresado por el trabajo, no tiene una vida social muy ajetreada, es que, llegado a cierto punto le has dejado de interesar y ya está. El hecho de que te mire las historias no tiene un significado ni más profundo ni más metafórico.

Simplemente piensa en ti misma en como en ocasiones miras las historias de los demás cuando estás aburrida, que en ocasiones no sabemos ni lo que estamos mirando, pues en este caso, más de lo mismo.

Puede que el tío en cuestión si mire tus historias para cotillearte y saber que haces y con quien, pero siendo claras y sinceras, si ese tío ha desaparecido de tu vida, si pasa de ti y no te escribe, que vea tus historias al final es lo de menos y no tiene ningún valor.

Por eso, es importante aprender a darle el valor a las cosas que si lo tienen, y no quedarnos enganchadas a las migajas que cualquier idiota nos puede dar, quédate con el que te lo demuestre con hechos reales, el resto, solo está de paso.

 

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja

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