Hay demasiada gente imbécil en el mundo. Me diréis: «Qué novedad!», ¿no? Pues sí, porque cada uno somos lo suficientemente inteligentes emocionalmente como para intentar codearnos/entablar amistad/relacionarnos con gente rica de mente, agradable y racional. Entonces a veces igual nos pilla un poco de sorpresa que al abrir la «puerta» de nuestra vida nos demos cuenta el nivel de estupidez que existe, ha existido y existirá por los siglos de los siglos. A mí me acaba de pasar y vengo y os lo cuento porque creo que estas cosas hay que comentarlas, aunque aquí en Weloversize ya hacen un trabajo estupendísimo tratando estos temas.

El caso es que vagando por Facebook estos días, de casualidad he acabado leyendo comentarios en una publicación en la que se respiraba una gordofobia que no os podéis imaginar. Increíble. Para vomitar.

En la publicación muestran dos fotos: En la primera un tuit de una chica adjuntando una foto en la que sale ella y una amiga abrazadas en un festival, a su lado una gorda random que estaba por ahí viviendo la vida ajena a ellas, por lo que se ve. La chica en cuestión pide (en inglés) ayuda para que alguien quita a esa «vergüenza» de su foto (No, no hablaba de un grano en la barbilla, sino de nuestra friend la gordi). En la segunda foto se muestra la respuesta de un chico el cual borra a la «demandante» con photoshop y coloca en su lugar a la chica gorda abrazando a su amiga para darle una lección.

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BUENO, BUENO, BUENO, se lio parda!!! Ya sabéis que basta con que una gorda salga a la palestra por cualquier razón que ya están los gordófobos con sus lanzas y flechas: A POR ELLAAAA!!!!. Se formó un debate sobre la obesidad bastante grande y se soltaron perlitas como estas:

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Buenos, parece que se quedó a gusto el tío, pero NO.

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Traducción: No a todos los hombres les gustan las mujeres delgadas. No a todos les gustan las mujeres con curvas. Pero eh, a ninguno le gustan llenas de grasa, es así. Fea y además poco saludable. Y es todo su culpa. Deja de comer como un Snorlax y empieza a hacer ejercicio.

Todos los demás comentarios eran del mismo palo, aunque había una pequeñísima minoría con más de 2 neuronas que abogaba por mirar a la persona más allá de lo que nos muestran los ojos. Thanks God.

Después de haber leído estas y otras tantas sartas de insultos y groserías hacia la pobre chica que nada había hecho para estar allí, reflexioné y estas son las cosas que más me preocupan:

  1. Que haya todavía tanta gente que mire a una gorda con asco y lo que es peor, que lo exprese públicamente.
  2. Que entre esa gente haya muchas mujeres denigrando a gordas, luego dirán que son feministas y “¡Arriba las mujeres!”.
  3. Por último y no por ello menos importante, que cuando se habla de gordura se hable automáticamente de lo que les gusta a los hombres. Ahí se deja claro que las mujeres solamente nos veremos realizadas si le gustamos a un macho. Flipante.

Con esto no quiero intentar tirar abajo todas vuestras ilusiones de conseguir erradicar la gordofobia ni mucho menos. Entre todas estamos haciendo muchísimos adelantos que hace 10, 20, 30 años eran inimaginables. Lo que quiero decir es que CHICAS: queda un larguísimo camino por recorrer para terminar con esta lacra, pero hay algo que siempre abundará y no va a cambiar: IMBÉCILES.

Autor: Sabrina Daniela Souza