Querido diario

¿Quieres pasar página? Pues esta es tu Biblia

“Es bueno que las vidas tengan varios círculos. Pero la mía, mi vida, sólo ha dado la vuelta una vez y no del todo. Falta lo más importante. He escrito tantas veces su nombre dentro. Y aquí, ahora mismo, no puedo cerrar nada. Estoy solo.” – Los Amantes del Círculo Polar

No hace falta ponernos tan intensos como Otto en Los Amantes del Círculo Polar, pero lo cierto es que la vida está formada por ciclos. Muchos para algunos, pocos para otros. Algunos se quedan grabados en nuestro corazoncito a fuego, otros se van como vinieron, sin hacer ruido, y unos cuantos nos atrapan como un agujero de gusano.

¿Qué es un ciclo?

Para empezar, un ciclo es un concepto muy difuso. Puede ser esa relación tan bonita que acabó sin entender muy bien cómo o por qué, una amistad que se desvaneció en el olvido, aquella racha en la que tu única preocupación fue encontrarte a ti misma o esa temporada en la que cada vez que salías ligabas. Se podría definir un “ciclo” como un cúmulo de situaciones que vivimos con gran implicación emocional (ya sea positiva o no) y de las que nos cuesta desprendernos.

De por sí los ciclos no son malos; nos permiten recordar buenos momentos y aprender de los malos. El problema aparece cuando nos atan, nos impiden avanzar o boicotean nuestro presente, y ahí es cuando toca pasar página. Pero no confundas pasar página con olvidar, porque no es lo mismo. Simplemente es dejar atrás –en la medida de lo posible– el apego emocional que nos ancla a esos recuerdos. Es soltar lastre para permanecer a flote.

No puedes enterrar en el olvido a esa persona que tanto te hizo sufrir ni puedes sacar de tu memoria aquel momento que siempre aparece acompañado de una lagrimita. Lo que sí puedes hacer es pasar página y empezar a recordarlo con nostalgia, con cariño o con orgullo por lo aprendido. Y sí, da mucho miedo superar nuestros ciclos porque, aunque nos hacen sufrir, son lo que conocemos. El problema es que en esto de la mente humana no funciona el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

¿Qué puedo hacer para pasar página?

Antes de empezar a pasar página debes saber que el proceso se parece al trayecto del tren que une Madrid y Badajoz, es decir, con retrasos e imprevistos. Habrá días en los que pensarás que lo has superado, pero a lo mejor a la mañana siguiente te da un bajón terrible. Recuerda que las flechas solo pueden lanzarse cuando se coge impulso desde atrás. Por eso cuando la vida te arrastre y te hunda, coge fuerzas y no pierdas de vista el lugar al que quieres llegar.

Ahora que he soltado mi frase motivacional rollito Mr. Wonderful me voy a poner seria. Si quieres pasar página, hay una serie de preguntas que debes hacerte:

  • ¿Por qué quieres pasar página?

Reflexiona sobre los motivos por los que quieres cerrar ese ciclo. ¿Quieres superar una ruptura? ¿Quieres dejar atrás un suceso traumático? ¿Quieres olvidar el daño que le hiciste a alguien? Seas cuales sean tus razones, lo primero que debes hacer es tenerlas muy claras.

Coge papel y boli (no estoy de coña, necesitarás escribir mucho) y apunta qué es lo que quieres dejar atrás, por qué quieres dejarlo atrás y por qué te cuesta tanto hacerlo. Parecen tres preguntas muy sencillas, pero hace falta un autoconocimiento enorme para contestarlas.

  • ¿Qué esperas conseguir pasando página?

Ahora que sabes cuál es el ciclo emocional que te tiene engatusada y por qué quieres decirle adiós, toca pensar en lo que esperas que pase una vez lo hayas logrado. Tal vez recuperar tu autoestima, conocerte mejor, aprender a confiar en la gente, volver a divertirte o hacer amigos. ¿Cómo te gustaría sentirte a ti? ¿Qué es lo que esperas lograr? 

Tómate el tiempo que necesites para responder a todas estas preguntas, ya que son los cimientos que te permitirán pasar página. Cuando tengas hojas y hojas manchadas de tinta de todo lo que has escrito, toca pasar a la acción.

  • Confrontar a la persona que te hizo sufrir o no hacerlo, esa es la cuestión

Hay quien piensa que para cerrar un ciclo tienes que cantarle las cuarenta a quien te hizo sufrir, porque sino vas a arrastrar toda la vida esa sensación. Desde mí punto de vista esto es algo muy personal.

Si te va a ayudar hablar con la persona involucrada, hazlo desde el respeto, aunque esa persona no te respetase a ti. Esto es muy contradictorio, pero si quieres sacar la rabia de tu vida, intenta evitar el rencor, el odio y el enfado.

Plantéale tus dudas, las preguntas que se quedaron sin respuesta y todo aquello que nunca le dijiste. Eso sí, corres el riesgo de que sude de ti y no te conteste o de que se ponga a la defensiva. Tienes que asumir ese riesgo y, sobre todo, asegurarte de que le hablas para sacar la espinita y no para que te dé la razón.

  • Corta por lo sano

Si una persona te ha hecho sufrir una y otra vez, tienes todo el derecho del mundo a romper la relación, ya sea tu exnovio, tu mejor amiga o tu madre. Eso sí, cortar significa cortar del todo. Nada de stalkearle en Facebook para ver lo mal que le va y alegrarte un poquito.

  • Reestructura tus pensamientos negativos

Identifica tus creencias erróneas y los pensamientos que las mantienen a flote, como por ejemplo “no voy a encontrar a nadie”, “jamás superaré esto” o “me merezco lo que me pasa”. Intenta ser objetiva, como si estuvieras aconsejando a tu mejor amiga, y apunta en un papel pensamientos alternativos y más realistas para sustituir a los que abundan en tu cabecita.

  • Rodéate de la gente que te quiere

Cuando estás en la mierdísima, es muy difícil apoyarse en nuestros seres queridos porque nos da miedo parecer pesados o ser una molestia, pero para eso están. Llama a tus amigos o vete a visitar a tus padres; lo que sea pero distráete y apóyate en el amor y el cariño de la gente de tu entorno.

  • Aprende a perdonar

Perdonar a quienes te hicieron daño no te hace tener menos razón y tampoco resta importancia a los actos de los demás. Simplemente es una forma de dejar atrás la rabia que sientes dentro. Cuando sentimos enfado o dolor emocional durante mucho tiempo, llega un punto en el que a nuestro cuerpo se la refanfinfla quién nos hico sufrir, porque está tan en la mierda que lo único que puede hacer es regodearse en ese sufrimiento. Por eso, como diría Elsa, “LET IT GOOOO”.

También es fundamental pedir perdón a aquellos a los que has hecho daño, sobre todo si a quién hiciste sufrir fue a ti misma.

  • Si lo necesitas, pide ayuda profesional

Si no cuentas con las herramientas necesarias para superar el bache y/o te genera mucho malestar, un psicólogo puede ser de gran ayuda.

@Manrimandarina

[email protected]

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