Sé que hablar de esto es impopular pero es una verdad como una casa, siento más cercana a la familia de mi novio que a la mía propia.
No tengo grandes problemas en casa, es, creo, un tema de formas de ser. Mi padre es un buen hombre, pero habla cero. Es la persona menos comunicativa que conozco, no sé lo que es un abrazo ni una charla de más de 5 palabras con él. Es el típico hombre que ve las películas del oeste y los documentales de animales y que hace como que no se entera de que en el resto de la casa haya vida.
A mi madre la quiero mucho, pero está cortada a la vieja usanza y no se puede hablar con ella de muchas cosas porque rápidamente te juzga. Tiene como una serie de frases aprendidas que no soporto, nunca siento su apoyo. He intentado acercarme a ella en varias ocasiones y hacerla partícipe de mis movidas, pero es una mujer muy tradicional que se asusta de las cosas actuales y ya he optado por no contarle nada. Y sinceramente, ella creo que casi que prefiere esa comodidad de vivir ajena a mis historias y de hacer como si no se enterase tampoco.
Tengo un hermano y un poco igual, todo bien, no hay grandes problemas, pero como que no conectamos, tiene 5 años más que yo y vive su vida ajeno a mis padres también. Tiene una novia desde hace varios años a la que le he visto la cara en tres ocasiones mal contadas, apenas hace vida en mi casa y pasa de mi cara como de la mierda.
Llevo año y medio con mi novio y su casa es todo lo contrario: está llena de vida y de gente. Mis suegros son súper cariñosos y todo les parece poco para mí, desde el principio. Tengo dos cuñadas que ya siento como mis amigas y con las que me divierto un montón. Me siento una hija más, deseada, querida. Mi suegra es una mujer un pelín más joven que mi madre, no mucho, pero que por sus experiencias de vida tiene una mentalidad infinitamente más abierta. Con ella siento que puedo hablar de todo y que me apoya en mis cosas, incluso hasta me defiende a veces en discusiones con mi novio.
Me gusta estar en casa de mi novio, me siento parte de ella. Ojalá mis padres fueran como mis suegros, ojalá tener hermanas como mis cuñadas. Me dan envidia sana, esa es la verdad. Hacen planes juntos, salen a comer, se gastan bromas, juegan a juegos de mesa, se besan, se abrazan, discuten… están vivos. Esa vida que yo noto que falta en mi casa. Mi casa que es tan gris desde que la comparo con la de mi novio.
Cuando le cuento todo esto a mis amigas me dicen que todo eso está muy bien pero que mi familia es mi familia y debería anteponerla a todo, pero es que yo me siento más parte de la familia de mi novio que de la mía propia. A veces me siento un poco mala persona… ¿lo soy?
