Me siento a escribir un relato erótico basado un poco en historia real adornado con ficción y fantasías, con cada letra mis ratones se van despertando y párrafo a párrafo noto como una ola de calor me invade. Releo las oraciones, empiezo a sentir como mi vulva empieza a latir sutilmente y la humedad crece. Otra vez leo, me muerdo el labio, respiro, el calor se apodera cada vez más de mi, me brotan las ideas, las fantasías salen a la luz, algún recuerdo de un encuentro sexual, me concentro en esos labios y lengua que me hicieron gemir hace poco, esas manos que me desnudaron lentamente hace unos meses, el encuentro en el ascensor que terminó en ropa desperdigada por la casa, brotan los recuerdos y se mezclan con mis deseos.

Me acomodo la braga, deslizo mis dedos por mi ropa interior. Vuelvo a escribir, cada vez más rápido para que no se pierdan mis ideas. Aquella fantasía sigue rondando mi cabeza. Relajo mis piernas e involuntariamente las abro.
Pienso en aquella vez que me follaste arriba de la mesa mientras mi pareja no estaba, pienso en las veces que chupé intensamente hasta saciar mi sed, en las veces que me desnudé para regalarte un show a la distancia, reviso mi móvil y encuentro la foto de esa verga venosa y empapada que me mandaste luego de masturbarte por mis textos dedicados en exclusiva a ti.
Escribo, y otra vez vuelvo sobre mis pasos, me quito el sostén, me quedo solo con mi braga naranja, siento que mi respiración se acelera levemente, muerdo la parte de atrás de mi lápiz, pero me doy cuenta que más que morder es que lo chupo, imagino tener dos penes sobre mi cara ahora mismo. Vuelvo a rozar con mis dedos mi entrepierna, voy a mi cajón en búsqueda de mi vibrador, lo dejo a mano. Siento calor y mis latidos son más intensos, de mi corazón y de mi vagina que no para de irrigar sangre para hincharse. Meto mi mano dentro de mi ropa interior para acariciar mis labios exteriores, recorro suavemente de arriba a abajo, notando mi coño suave.

Sigo escribiendo, más lento porque solo lo hago con mi mano derecha, mientras la izquierda cosquillea mi pubis. Me aprieto entre los dedos los labios. Sigo trayendo a mis pensamientos las fantasías más ocultas, me imagino follando con dos chicas, ideas random pasan por mi imaginación, ahora me penetran por detrás sujetando mi cuello. Paso mi lengua por mis labios, llevo mis dedos a mi boca para humectarlos con mi saliva y vuelvo a bajar a mi entrepierna, separando mis labios, encontrando mi clítoris con 2 dedos, lo acaricio en círculos lentos, me siento húmeda, subo y bajo, acaricio mi ano, meto los dedos dentro mío, y como un tsunami aparecen imágenes tras imágenes, ya no se que es real y que es fantasía. Me provoca seguir masturbándome, pero este texto es interesante. Contarte cómo lo hago, contarte para calentarte, para calentarme.
Mi dedo mayor estimula mi ano, mientras el pulgar hace círculos en mi clítoris y el índice me penetra, soy un poco descoordinada con la izquierda, y se me hace difícil escribir con una sola mano y poder concentrarme. Vuelvo a esa foto y le hago zoom, la imagino penetrándome salvajemente por cada uno de mis agujeros. Me siento sobre mis rodillas, con mis piernas abiertas. Tomo el juguete, lo enciendo en nivel 5 y me siento encima, moviéndome de arriba a abajo, me aprieto las tetas, vuelvo a chuparme los dedos y froto mi excitado glande. Más velocidad, se me escapa un gemido, debo callarlo, hay más gente en casa. El juguete llega al tope. Mis dedos están empapados, antes de seguir busco mi colita de zorra, suavemente me la pongo, me encanta la sensación de la vibración con el metal del plug, no doy más, me retuerzo, tiro mi cabeza hacia atrás, estrujo mis sábanas, mis ojos se ponen blancos, aguanto mi respiración unos segundos, tiemblo, y no puedo evitar pegar un gemido fuerte, liberando en ese instante mi orgasmo.
PIEL CON SABOR A VERSOS