piernas de pareja en la cama

 

Vivimos en la generación de las posibilidades y lo podemos ver reflejado en los diferentes tipos de relaciones desde una monógama hasta una anarquía emocional o relación poliamorosa si nos adentramos en los complejos términos postmodernos. Ahora bien, próxima a esta temática, debemos referirnos a la tendencia a las relaciones sexuales sin implicación emocional y podemos cuestionarnos el hecho de por qué, a veces, resulta más sencillo desnudar el cuerpo de otra persona que el alma.

Quizá la clave se encuentre en la falta de ganas para asumir todo lo que implica un compromiso, porque es mucho más sencillo pasar un buen rato con una persona huyendo de los problemas que pasar los malos ratos tratando de superarlos.

Es mucho más fácil dar una décima parte de nosotros a cada persona con la cual nos acostemos, que tratar de darle la totalidad a una  porque de esta forma nos veríamos indefensos.

Cada vez da más la sensación de que el amor se identifica con debilidad y en un mundo que nos presiona para ser los mejores en todo no hay hueco para ese sentimiento.  Por dios, que nadie salte para que nadie le siga. Es mucho más sencillo dejar de arriesgarse y situarse en una zona de confort sexual en la que las necesidades básicas queden cubiertas que ir más allá, no sea que en ese sitio nos hagan daño.

Se nos olvidan las ventajas que tiene sentirse enamorado y las sustituimos por justificaciones absurdas que nos llevan a dividir la vida por momentos y lo único que hacemos es perder oportunidades. ¿Seguro que no es el momento de enamorarte y sin embargo es el momento de decir eso? Como si tuvieras poder, como si fueras capaz de controlar a la máquina, amigo y amiga. Estamos muy equivocados y es que ha llegado un punto en el que el amor no es un arma contra el mundo sino el mundo encima nuestro donde un “ me estoy enamorando de ti” se ha convertido en un arma de destrucción masiva o un suicidio social. Y es que, da la sensación de que muchos lo ven como una cárcel  en la estás condenado a cadena perpetua por cometer el terrible delito de dejarte llevar. No me hagáis reír.

Y no me mal interpretéis, no existe ningún problema en buscar sólo una relación de componente sexual si la otra persona quiere lo mismo y llegáis a un acuerdo. El problema se encuentra cuando las personas son incapaces de ir más allá de eso y, encima, enorgullecerse por su bloqueo emocional. Porque sí, que alguien formalice la existencia  de este concepto. ¿Cuándo un “¿damos un paso más?”ha empezado a tener implícito boda, hijos y hasta la eternidad?.Las mochilas emocionales que decimos tener han convertido el amor en una piedra capaz de generar la mayores de las contracturas. Porque duele, vaya si duele, pero ¿y lo que puede curar qué?.

No queremos enamorarnos pero necesitamos calidez física. No queremos enamorarnos pero “me gustas y no quiero dejar de estar contigo”. No queremos enamorarnos pero si lo hiciera me enamoraría de ti. “Quiero follar contigo pero ten claro que no lo hago por amor”, aunque se le parezca. Queremos lo bueno (un carpe diem por bandera por favor) pero no estamos preparados para lo malo- como si alguien lo estuviera. No queremos enamorarnos porque no queremos decidir quedarnos con una persona entre una infinidad de posibilidades por si nos equivocamos. No queremos enamorarnos porque somos unos cobardes, y punto. Todo esto lleva a una cuestión ¿ha dejado de existir el amor? y  la única respuesta que se me ocurre es que lo estamos matando de conformismo e indiferencia  por no querer morir en el intento.

 

Vega