Estoy harta de escuchar lo bien que vivimos los maestros, que si tenemos dos meses de vacaciones, que si podemos hacer vida familiar porque tenemos el mismo horario que nuestros hijos, que si vaya trabajo, todo el día cantando y pintando dibujos.
Soy profesora de infantil, y he escuchado estas cosas más veces de las que me gustaría reconocer. Parece que, a ojos de muchos, ser docente es sinónimo de una vida cómoda y relajada. Pero la realidad es mucho más compleja, especialmente cuando combinas este trabajo con la responsabilidad de ser madre.
Ser mamá y trabajar en un cole tiene muchos inconvenientes que la gente ajena a este gremio no conoce. Hoy me gustaría contaros algunos de ellos:
Un buen horario pero que a veces no es tan bueno
Sí, es cierto que tenemos un buen horario, que las tardes las tenemos libres para disfrutar de nuestros hijos y hacer vida familiar.
Pero no sé si sois conscientes de lo complicado que es hacer trámites o gestiones personales con este tipo de horario. La mayoría de las administraciones públicas y bancos funcionan por las mañanas, justo cuando estoy en el aula. Pedir un día libre para resolver cualquier cosa es prácticamente misión imposible, más que nada porque nuestras vacaciones ya están decididas por el calendario escolar, así que tampoco me puedo coger un día de vacaciones para hacer papeleos, porque no tengo más días.
Al final tengo que pedir días sin sueldo o tirar de familiares cuando tengo alguna cita administrativa.

Vacaciones escolares: ni tan buenas ni tan flexibles
“Vosotros tenéis muchas vacaciones”. Es una frase que escucho a menudo. Sí, los maestros tenemos vacaciones que coinciden con las de nuestros hijos, y eso es una ventaja. Pero no podemos elegir cómo y cuándo tomarlas. Olvídate de hacer un viaje en temporada baja, cuando todo está más barato y menos masificado. Semana Santa y verano son las únicas opciones, y ya sabemos lo que eso significa: precios por las nubes.
A veces me pregunto cómo sería tener la posibilidad de pedir vacaciones en octubre o febrero, disfrutar de un hotel tranquilo y ahorrar un poco de dinero. Pero no, nuestras vacaciones están estrictamente marcadas por el calendario escolar, sin margen de flexibilidad.
Y si tienes la suerte de tener una casa en la playa o en el pueblo, pues genial. Pero yo que no tengo casa en ningún sitio, imaginaos lo que es pasarme el mes de agosto en mi piso con los niños, porque el sueldo de maestra no me permite pegarme un mes de vacaciones. Como mucho, podemos salir una semana y ya.
Y si, he dicho bien, agosto. No sé de dónde os habéis sacado eso de que los profes tenemos dos meses de vacaciones en verano, porque no es verdad. Yo trabajo en una escuela infantil y el mes de julio tenemos niños.
¿Función del cole de tus hijos en Navidad? Más bien, función del cole de tus alumnos
Otro de los grandes inconvenientes de ser profesora es que la función del colegio de tus hijos suele coincidir con la del tuyo. Y te encantaría poder ir a ver a tu hijo cantar el villancico de “Los peces en el río”, pero cuando llevas un mes ensayando con tus alumnos el bailecito de “All I Want for Christmas is You” pues no puedes dejarlos colgados el día de la actuación porque te necesitan para acordarse de los pasos.

Lo mismo pasa con graduaciones a final de curso, o con acudir al cole de tus hijos hacer algún taller, cuentacuentos o actividad, o con el periodo de adaptación cuando son peques. El periodo de adaptación de los míos lo tuvo que hacer mi madre, porque yo estaba en mi clase con mis alumnos y sus periodos de adaptación.
Cuando tienes la suerte de tener a tus hijos escolarizados en el colegio donde tú trabajas, sí que puedes escaparte alguna vez a verlos o a echar una mano en su clase. Pero yo, por ejemplo, trabajo en una escuela infantil y mis hijos ya van a Primaria, así que desde que cumplieron los 3 años me lo pierdo todo.
Tú tienes tu maravilloso horario de mañana que no te permite ni cambiar turnos con tus compañeros, porque todos tenéis el mismo horario, ni coger días libres, porque ya os he dicho que mis vacaciones están fijadas.
No puedo ir al trabajo a desconectar de los niños
Escucho a muchas mamás decir que les viene bien ir a trabajar porque así desconectar un rato de los niños. Yo tengo niños como alumnos y niños como hijos en casa. No desconecto de niños jamás. Así que, si eres profe y te estás planteando ser madre, valora esto.
¿Teletrabajo? ¿Eso que es?
Mi trabajo, como es obvio, no tiene opción de teletrabajar, a no ser que me lleve a mis alumnos a casa. Si se me pone uno de mis hijos malos, no puedo llamar a mi jefe y decirle que ese día trabajo desde casa.

Al final, ser maestra es una profesión preciosa y muy gratificante. Los niños son súper agradecidos y es hermoso saber que estás contribuyendo a la formación de un ser humano. Pero, como todo en la vida, tiene sus luces y sus sombras. Cuando dices que eres profesora y lo primero que escuchas son frases como: “Vaya suerte, con tantas vacaciones” o “Podéis conciliar genial con los niños”, me dan ganas de soltarle esta lista de inconvenientes. Pero en lugar de eso, sonrío falsamente y sigo con mi vida.
Escrito por Raquel Acosta, basado en la historia real de una seguidora.