Cualquiera de vosotros que haya ido a la peluquería (vale también el supermercado o el bar del barrio), sabe que a veces se generan conversaciones más o menos ligeras que intentan llenar el silencio con temas diversos. La chica que me cortaba el pelo decidió comentar conmigo las declaraciones de Paco León como bisexual en los siguientes términos:

-Ay, ¿has oído lo del actor Paco León? Que dice que es bisexual… Es que estos de la farándula tienen mucho vicio, ya no saben qué probar para no aburrirse…

Al tomar mi silencio como desacuerdo, se aceleró a añadir un «que a mí me parece bien que haga lo que quiera con su vida…». Sí, sí, chata, me ha quedado clarísimo que te parece bien. Por supuesto, cambiamos de tema y la tensión se aligeró. Luego, ya en casa, pensé que tendría que haberle respondido que yo también era bisexual para ver qué cara ponía pero se me ocurrió tarde la réplica.

bisexual

Me puse entonces a pensar en la bisexualidad, en lo poco que se reconoce y acepta, por qué se sigue considerando como un vicio. Recordé a un chico que me contaba que era bisexual pero no se atrevía a contárselo a sus amigos porque no iban a entender que nos enamoran determinadas personas, sin más, independientemente de su sexo. Algo así como el sapiosexual que definió Mariella. Lo explicó mejor que nadie Dante en Martín (Hache): «Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia».

En esa búsqueda encontré la escala de Kinsey, el famoso investigador de la sexualidad humana: el Informe Kinsey, que estableció siete grados de comportamientos sexuales. Y esto no fue ayer, no, fue en 1949, ¡flipa! Los siete grados son:

  • 0. Exclusivamente heterosexual: ningún contacto homosexual
  • 1. Principalmente heterosexual, con contactos homosexuales esporádicos (entre 1-25% de sus contactos son homosexuales)
  • 2. Predominantemente heterosexual, aunque con contactos homosexuales más que esporádicos (entre 26-49%)
  • 3. Bisexual: 50% de contactos heterosexuales y 50% de contactos homosexuales
  • 4. Predominantemente homosexual, aunque con contactos heterosexuales más que esporádicos (entre 26-49% de sus contactos son heterosexuales)
  • 5. Principalmente homosexual, con contactos heterosexuales esporádicos (entre 1-25%)
  • 6. Exclusivamente homosexual: ningún contacto heterosexual
  • X. Asexual: el individuo no presenta atracción sexual

Como veis, entre el blanco y el negro hay un montón de grises. En ocasiones, poder establecernos dentro de una categoría nos hace sentir menos solos, menos raros, más integrados… Yo confío en que las siguientes generaciones ya no tendrán este debate y lo vivirán con más naturalidad que nosotros pero mientras, a ver si a fuerza de darlo a conocer, acabamos aceptando que todas las opciones sexuales son válidas.

Ah, y 2016 es el Año de la visibilidad Bisexual.