Últimamente, vemos cómo las normativas para controlar los pagos en negro se han endurecido: limitaciones al uso de efectivo, controles exhaustivos de Bizum, y un largo etcétera. Sin embargo, hay una realidad que pocos comentan y que muchos autónomos vivimos a diario: clientes que, al momento de cobrar un trabajo, te sueltan: «Si no me quitas el IVA, no te pago.»
Lo que parece anecdótico, es en realidad más común de lo que te imaginas. Trabajo en una empresa de suministros de gas y fontanería, y te aseguro que a la mayoría de los técnicos les ha pasado más de una vez. Este tipo de clientes utilizan varias estrategias para ahorrarse los impuestos, y tras años en el sector, he clasificado a estos personajes en tres categorías.
1. El rápido
Este es el cliente que, ni bien le presentas el presupuesto, ya te pregunta sin rodeos: «¿No me puedes quitar el IVA?». Mi respuesta es siempre la misma: «Si no pagamos impuestos, ¿quién paga las calles, los hospitales, los colegios?». A veces, esta reflexión es suficiente y el cliente acepta, paga todo correctamente y seguimos con el trabajo.
Pero luego está la otra respuesta: «Para lo que tenemos, prefiero ahorrarme los impuestos siempre que puedo». Y aquí empieza la batalla. O bien logras convencerle con paciencia y profesionalidad, o, sin más, te dice que se va con otro técnico que le hará el trabajo «sin IVA». Es frustrante, pero es lo que hay.
2. El listillo a medias
Este tipo de cliente se porta bien… hasta que ya estás en plena faena. Todo va perfecto y cuando llega el momento de pagar, te lanzan la bomba: «¿Y la mano de obra no me la puedes dejar sin IVA?». Ya has invertido tiempo y esfuerzo, y ahora te ves otra vez en la misma situación: explicarle por qué los impuestos son necesarios y que, como profesional, no puedes hacer trampas.
En este caso, las opciones son dos: o logras convencerle de que te pague todo lo acordado, o, peor aún, te dice que si no le quitas el IVA, no te paga. Y ahí te encuentras con la difícil decisión de cobrar menos de lo acordado o tener que cobrarle la mano de obra en negro.
3. El superdefraudador
El más temido de todos. Este cliente parece impecable: acepta el presupuesto, paga por adelantado el material y tú, manos a la obra. Trabajas durante días o incluso semanas. Llega el momento de la verdad y,cuando hay que pagar el resto, el cliente tan contento te dice: «Si no me quitas el IVA, no te pago».
Lo primero que te dicen cuando cuentas esto es que denuncies, pero el problema es que el proceso judicial es largo y costoso. En muchos casos, aunque ganes el juicio, los clientes ya saben cómo escabullirse para no pagar ni un euro o el pago del abogado es más caro que lo que te tienen que pagar.
Ojalá os pudiese decir a los que estáis en esta situación que podemos hacer algo. Pero con todos los años que llevo en esto, te aseguro que lo veo negro… Toca seguir adelante y esperar a que algún día las instituciones hagan algo para protegernos.
