Conozco a mi amiga desde hace más de diez años. Ya por entonces recuerdo entrar en su casa y ver a sus padres, que en aquellos años estaban juntos. Siempre me cayeron muy bien, eran súper cordiales conmigo. En concreto su padre siempre pensé que era un madurito aparente, porque aunque nos sacaba 25 años, era un padre relativamente joven y actual, súper cariñoso y atento con sus hijos, nada que ver con mi padre, dicho sea de paso.

Los años fueron pasando, él se divorció, y aquí me veo, diez años después y en una relación con él. No es una relación muy normal, primero porque sólo es sexual. Aparte porque lo llevamos en secreto y porque en cierta manera tenemos el prejuicio de que no deberíamos vernos, pero la cosa es que, cuanto más malo se supone que es algo, más nos gusta.

Todo vino porque, yo ya con 24 años y él con 49, hace unos meses una noche mi amiga quedó con él. Si antes era atractivo, desde que se divorció el tío no deja de cuidarse y va siempre como un pincel. Cuando vino al bar donde estábamos le dije que tenía muy buen aspecto y me dijo que yo también estaba muy guapa. Cenamos y bailamos, todo en clave de amistad y con su hija y más amigos delante.

Las dos nos volvimos con él en el coche y la casa de su hija le pillaba más lejos que la mía, por lo que por lógica, la dejó a ella antes. Fueron pocos minutos solos los que estuvimos en el coche, pero la verdad es que la tensión se podía cortar con un cuchillo. Ya lo había pillado mirándome un montón a lo largo de la noche y tenía la sensación de que yo le gustaba. 

Al subir a casa me mandó un mensaje diciéndome que le había encantado volver a verme y que ojalá repitiésemos, a lo que yo le respondí que cuando él quisiera. No tardó en contestarme y proponerme quedar a la semana siguiente.

La cita fue divertida, al final estar con alguien a quien conoces hace que estés relajada y las cosas fluyan mejor. Yo a mi amiga no le había dicho nada y él, en la cena, me dijo disimuladamente que para qué decírselo. Esa noche acabamos en su casa. Yo no sé si fueron las copas, el morbo de lo prohibido o su dilatada experiencia en comparación con la mía, pero pasé la mejor noche de sexo de mi vida. Madre mía, no era yo consciente de lo que es un amante ejemplar hasta que lo he conocido.

Desde entonces me tiene loca. Nos mandamos mensajes eróticos y fotos a cualquier hora, nos tentamos, nos retamos, y cuando nos cogemos….de allí salen fuegos artificiales. El tío es sensualidad pura.

Hasta ahí todo perfecto, pero ya llevamos tres meses de rollo y me siento un poco mal por mi amiga. No tengo por qué contarle todo lo que hago, pero joder, es que es su padre y no me gusta mentirle. Aparte, cualquier día me la puedo cruzar por cualquier sitio, porque nosotros quedamos y no nos escondemos. O puede vernos alguien y decírselo.

Su padre es libre y yo también, pero entenderéis que es un poco chocante decirle que me lo estoy tirando. Porque además es eso, siquiera tenemos una relación romántica que poder defender sino un rollo súper animal y súper caliente. Así que aquí ando sin saber qué hacer, porque siento que esto me va a explotar en la cara tarde o temprano en lo que a mi amiga se refiere y no la quiero perder, pero es que por otro lado estoy viviendo una aventura muy apetecible con su padre, sin expectativas de ningún tipo. 

 

Anónimo

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